Una oficial de la cárcel estatal de Washington en Monroe fue hallada estrangulada.
La oficial Jayme Biendl, de 34 años de edad, fue hallada muerta el sábado por la noche en la capilla del Monroe Correctional Complex, a unas 30 millas al noroeste de Seattle, dijo Chad Lewis, portavoz del departamento de correccionales. Ella fue estrangulada con el cordón de un micrófono.
Lewis dijo que Biendl terminaba su turno de trabajo a las 10 p.m. pero no se había reportado, ni había entregado su equipo de trabajo; los oficiales de turno fueron a buscarla a la capilla y la encontraron sin vida. Llamaron a emergencia pero Biendl fue declarada muerta a las 10:49 p.m. Ella llevaba su uniforme puesto y no había indicios de un asalto sexual, dijo Willis.
El recluso, Byron Scherf, de 52 años de edad, fue reportado como desaparecido, cuando se hizo el recuento de los reclusos a las 9:14 p.m. el sábado; fue hallado tres minutos más tarde en el lobby de la capilla y le confesó a los policías que él había planeado escaparse. “El es nuestro principal sospechoso”, dijo Debbie Willis, portavoz de la policía de Monroe.
Scherf, está cumpliendo una condena de cadena perpetua sin la oportunidad de libertad condicional, después de ser hallado culpable de violación sexual en primer grado y secuestro, en 1997, bajo la ley “three strikes” o tres faltas, dijo Lewis.
Scherf , estaba en la unidad de máxima seguridad, pero por buena conducta, fue transferido a la unidad de seguridad media, dijo Lewis. Hasta el sábado, él no había cometido un acto violento desde el 2001, cuando intentó matarse, dijo Lewis.
Los oficiales de la prisión dijeron que Scherf había trabajado como voluntario en la capilla.
“Esta es la primera vez que un guardia es asesinado en la cárcel de Monroe que lleva 100 años”, dijo Lewis. La prisión más grande del estado con 2,500 reos y cinco unidades que varían de niveles de seguridad.
La oficial Biendl, había expresado su preocupación por ser la única guardia en la capilla; ella dirigía programas religiosos en ese lugar, dijo Lewis. Ella estaba sola en la capilla, el sábado por la noche y no llevaba armas, como es común para muchos oficiales de prisiones, agregó él.
