MARK STEVENSON,
Associated Press
MEXICO (AP) — Cuando le empezaron a llamar por teléfono en diciembre exigiendo 20.000 dólares como protección, el doctor Román Gómez Gaviria no les prestó atención, pues estaba seguro que su clínica, en las afueras de la Ciudad de México, de ninguna manera podría interesar a los carteles criminales.
Pero unos meses más tarde, su tranquilidad quedó destrozada cuando un grupo de hombres armados irrumpió en su consultorio gritando “Doctor Ramón, bastardo, ¿dónde estás?”
“En el momento en que ellos se abalanzan sobre mí, para someterme y sacarme del consultorio, yo logro quitarle la pistola a uno de ellos de la cintura y les abro fuego inmediatamente. Entonces salen corriendo, heridos, de muerte, y mueren aquí a la vuelta. Ellos pensaba que yo, como médico, no iba a reaccionar pero yo tengo entrenamiento militar”, recordó Gaviria.
Tales casos de extorsión han sido comunes desde hace tiempo en negocios en las zonas más violentas de México. Pero ahora la práctica se está generalizando. Una organización antidelito estima que los secuestros a nivel nacional han aumentado en un tercio en lo que va de año comparado con el 2012. Y a medida que se expande, el mundo de la extorsión está atrayendo tanto a criminales experimentados como a imitadores.
Según expertos, el aumento de las extorsiones es producto del éxito de la lucha contra los carteles de la droga. A medida que las autoridades han capturado a capos del narcotráfico y han desmantelado sus organizaciones delictivas, cientos de hampones de menor rango se han quedado sin ingresos y lo están buscando donde sea.
Las víctimas pueden ser empresas multinacionales, farmacias callejeras o vacacionistas inocentes. Las pandillas son menos organizadas, pero más numerosas que los carteles de drogas y afectan a zonas más amplias del país.
“Esto aumenta la presión sobre el gobierno con este tipo de delitos, porque claramente la gente puede vivir con actividades de narcotráfico, pero no puede vivir con actividades de extorsión y secuestros, nos afecta … además, afecta toda la actividad económica, desincentiva la inversión”, dijo el experto en temas de seguridad Jorge Chabat.
En los primeros ocho meses del 2013, se reportaron 5.335 intentos de extorsión a nivel nacional, el mismo número que para todo el año pasado. De continuar el ritmo actual, el total para este año podría ascender a 8.000, casi el doble del 2007.
La industria del turismo, la tercera fuente de ingresos para México, ha sido una de las más afectadas. Aunque quedó mayormente intacta durante la guerra contra los carteles, asistida por Estados Unidos y lanzada en el 2006, el estado de Oaxaca gradualmente se ha convertido en guarida para el cartel de los Zetas. En meses recientes, distintos huéspedes en hoteles en la ciudad de Oaxaca han estado recibiendo llamadas telefónicas donde una persona les dice que serán secuestradas si no pagan entre 380 y 1.500 dólares, dicen fuentes del sector hotelero.
“Tenemos que darle un alto, porque si no esto va desatar una escalonada de cuestiones en que no quisiéramos caer los prestadores de servicios turísticos”, dijo Juan Carlos Rivera, presidente de la Asociación de Hoteles de Oaxaca.
Pero las autoridades mismas reconocen que la gran mayoría de extorsiones no se reportan, aproximadamente el 92% según un sondeo de víctimas del hampa realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas. Ese mismo estudio realizado en abril indicó que la extorsión es ahora el segundo delito más común luego de los atracos callejeros, conformando el 7,6% de los casos en el 2012, un aumento de aproximadamente dos puntos porcentuales comparado con el año anterior. El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto dice que el aumento de las extorsiones, paradójicamente, es producto del éxito que ha tenido en su guerra con los carteles.
