Que no lo hagan ver doble

<B>Alejandra A. Reyes</B>

<I>Agencia Reforma</I>

La vista es el sentido que nos conecta con el mundo y nos facilita gran parte de las actividades.

Para cuidar los ojos, se requiere revisar su nivel de visión y su estado de salud, razón por la cual es importante saber cuándo acudir para realizarse un examen.

El optometrista es un licenciado que determina la graduación más conveniente para mejorar la visión.

El oftalmólogo es un médico especializado que, además de examinar la vista, es capaz de diagnosticar cualquier otro tipo de enfermedad relativa a los ojos.

Al cambiar de graduación, se puede acudir con un optometrista, pero, si se trata de otra molestia, lo más indicado es ir con un oftalmólogo para tener un estudio completo.

“Un examen debe hacerse a todo niño antes de entrar a la primaria para detectar problemas que pueden confundirse con bajo rendimiento escolar”, explica el doctor Luis R. Nieto. “Es el momento para descubrir si tienen la visión normal, y si no es así, dar el tratamiento adecuado.

“Por otra parte, después de los 40 años es fundamental realizar un examen oftalmológico una vez al año, pues empiezan a aparecer ciertas enfermedades que no muestran síntomas inicialmente, pero que, si se detectan a tiempo, son controlables”.

Una persona que no se encuentra dentro de estos grupos requiere un estudio de la vista si presenta dolores de cabeza, si le cuesta trabajo leer o si tiene problemas para manejar en la noche, entre otros.

Tabla

Paso a paso

Un examen oftalmológico se compone de dos partes: un estudio que muestra cuánto ve el paciente y distintas pruebas para revisar el estado de salud de los ojos.

PRIMERA PARTE

1. El doctor pregunta la razón de la consulta para tener un panorama general de las condiciones del paciente.

2. Se determina cuánto ve una persona mediante una esquiascopia, un procedimiento donde se proyecta una luz sobre el ojo para observar las sombras que produce la retina, y, además, el paciente lee una cartilla con letras que se proyectan frente de él.

3. Al detectar un problema, se busca, por medio de un foróptero que cuenta con diferentes lentes, una graduación que mejore su visión.

4. Se vuelve a valorar al paciente con la cartilla y se ajusta su graduación, que se mide en dioptrías.

primer resultado:

Con esta información se hacen los anteojos. Para verificar que éstos fueron graduados correctamente, el paciente debe: ver bien, no tener molestias, como mareos, o acudir con su doctor, quien, por medio de un lensómetro, puede revisarlos.

SEGUNDA PARTE

5. Posteriormente, el doctor sigue con el examen oftalmológico y revisa la presión intraocular.

6. Se examina la motilidad ocular, es decir, cómo se mueve el ojo.

7. Se explora el aspecto externo de párpados, pestañas y cejas.

8. Se realiza un examen biomicroscópico para ver las estructuras de la parte anterior, como córnea e iris.

9. Se revisa el movimiento de las pupilas.

10. Se examina el fondo del ojo para observar el nervio óptico, la retina, la mácula y los vasos sanguíneos.

segundo resultado:

A partir de estas pruebas, se genera un diagnóstico que determina si una persona sólo necesita lentes o si tiene alguna enfermedad y el tratamiento que debe seguir. Sin embargo en ocasiones es necesario realizar otros estudios, como topografías corneales o radiografías.