¿Queeé?

Natalia Vitela

Agencia Reforma

Muchos adolescentes se colocan los audífonos y suben el volumen de su música preferida a más de 120 decibeles y así se quedan por horas… Esto, a largo plazo, puede provocarles hipoacusia sensorineural, pues se afecta el nervio auditivo.

Esta afección, indica Carlos Martínez Valdés, miembro de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, se refiere a la disminución de la audición. La exposición prolongada a altos niveles de ruido también causa hipertensión, taquicardia y falta de concentración en el estudio.

“La persona se aisla porque no escucha bien, lo que le provoca ansiedad y depresión. Son más irritables y están estresadas”, precisa.

Irreversible

El especialista menciona que cuando aparecieron los “Walkman”, los jóvenes escuchaban la música haciendo pausas porque se terminaba el cassette y había que darle la vuelta; además, como la fidelidad no era tan buena, no le subían el volumen porque el sonido se distorsionaba.

Pero, en la actualidad es posible escuchar horas de música sin la necesidad de hacer pausas y la fidelidad de los equipos es muy buena, así que se oye a un volumen muy alto, más allá de los decibeles permitidos.

“La exposición es continua, no hay momento de reposo. El uso prolongado a alto volumen causa una disminución de la audición y esta hipoacusia es permanente, acumulativa y va deteriorando la calidad de vida”, advierte.

Los daños son irreversibles, afirma Martínez Valdés, y quienes escuchan música menos de una hora a alto volumen empiezan a presentar, en alrededor de una década, incapacidad para escuchar por la disminución de la audición.

La afectación depende del tiempo de exposición y de la intensidad del sonido, explica; hasta 80 decibeles es permitido, el problema es que en los aparatos es imposible saber los decibeles, pero la referencia es que cuando alguien grita el ruido alcanza estos decibeles.

¿Qué sucede?

El daño por escuchar música a un volumen muy alto se presenta en el nervio auditivo.

• Al interior del oído, hay unas células especializadas que responden a tonos graves y agudos.

• En cuanto llega el sonido por el aire, en forma de energía mecánica sonora, estas células la convierten en energía eléctrica.

• Esta energía es la que sube por el nervio hacia el cerebro.

• Al ser expuestas a grandes intensidades, estas células se van muriendo y son irreemplazables.

Conviene saber

En un concierto de rock se alcanzan hasta 140 decibeles. Hay aparatos que logran esta intensidad.

Niveles seguros

• 35 decibeles: voz de murmullo

• 60 decibeles: se da en una conversación normal

Niveles inseguros

• 85 decibeles: la exposición prolongada a cualquier ruido superior a esta medida puede causar pérdida gradual de audición

• 100 decibeles: no se recomienda más de 15 minutos de exposición sin protección.

• 100 decibeles o más fuertes: la exposición regular de más de un minuto expone a peligros de pérdida permanente de audición.