Reflexiones
La Raza del Noroeste
Camarón que se duerme…. Todos hemos escuchado y hasta utilizado este dicho tan popular. Una cosa interesante sobre estos refranes, es que son ciertos; es una manera coloquial de dar una enseñanza.
Pues este refrán fue precisamente lo que le pasó al banco británico HSBC esta semana, el personal de control se durmió, y los narcos pasaron por delante.
La página siete esta semana toca el escándalo del banco HSBC, que resultó lavando dinero, no solo de los narcos sino de posibles asociaciones terroristas. Y por lo consiguiente este dinero pudo haber llegado a los Estados Unidos.
Lo increíble es que un banco internacional como HSBC pueda tener controles tan laxos. Y es que no estamos hablando de cientos de dólares, estamos hablando de millones.
Y tampoco estamos hablando de que esto no pasó durante unos días, semanas o meses, sino estuvo pasando durante años, para ser más exactos, durante siete años.
Es una verdadera ironía. Los Estados Unidos en una guerra contra los narcos y ellos se siguen metiendo de una u otra manera.
O al menos es lo que hacer creer, un informe de la Subcomisión Permanente del Senado sobre Investigaciones, la cual también encontró que los reguladores estadounidenses sabían que el banco tenía un sistema deficiente para detectar problemas, pero no actuaron para obligarlo a que lo corrigiera.
A pesar de la renuncia del director del departamento de control, David Bagley, y sus disculpas, la pregunta que queda es: ¿Para qué sirven los directores? ¿Es su trabajo solo llenar una silla y cobrar millones en salario? Y los reguladores de los Estados Unidos, ¿qué consecuencias tendrán ellos?
Las instituciones financieras siguen siendo poderosas, pero dudosas.
