Reflexiones
La Raza del Noroeste
Nuestra historia de primera plana toca uno de los temas más sensibles de nuestra vida como inmigrantes en este país, el tema de la ayuda sobre inmigración.
Todos, absolutamente todos quienes hemos llegado desde otras tierras hemos necesitado ayuda y consejo sobre los procesos de inmigración, es parte de ser inmigrante, y todos sabemos que es complicado.
Hay leyes que cambian, procedimientos que cambian, tarifas, etc; muchas leyes tienen diferentes interpretaciones. Para quien no es un experto en inmigración es imposible tener certeza sobre qué se debe hacer en su caso particular.
Y allí se plantea el problema que toca nuestra historia, ¿Quien puede, y quien no debiera, darme asesoría o consejo?
La Ley que se está impulsando trata de corregir un peligro frecuente, el de personas que viven de prestar servicios documentales, y muchas veces, con buena o mala intención, terminan dando asesoría sobre temas en los que no están calificados, ni legalmente autorizados.
Hay prácticas claramente fraudulentas, pero hay también consejos que se dan de buena fe, pero que no por ello son profesionalmente documentados; buena o mala la intención, el efecto es devastador, pérdida de dinero, tiempo, y muchas veces de la posibilidad de conseguir una residencia, una legalización en el país.
Es muy importante que entendamos el peligro de los consejos en este caso, y la necesidad de la asesoría legal profesional y licenciada; por supuesto que tiene un costo, pero con este tema no se juega, debe ser manejado por expertos.
Una nota importante que debemos hacer, es que nuestro lector cuente con los servicios en Español que tiene el gobierno, como en este caso la asesoría de la oficina del Procurador General, cuyo número de teléfono se incluye en la historia.
El gobierno invierte millones en que haya funcionarios públicos bilingües y profesionalmente entrenados para responder preguntas y orientar a gente como nosotros en la dirección correcta.
Amigo lector, en el tema de inmigración, utilice siempre servicios de profesionistas, públicos o privados, pero profesionales; asegúrese que quién le ayude tenga no solo buena voluntad, sino entrenamiento y autorización para hacerlo.
No se arriesgue, en el tema más delicado de su estadía en este país.
