Republicanos en aprietos

(AP) — Mitt Romney es asociado con el plan de salud de Barack Obama. Newt Gingrich es un adúltero que ya se casó tres veces. Tim Pawlenty es demasiado verde… desde un punto de vista ecológico.

Jon Huntsman trabajó para Obama. Y Haley Barbour da la sensación de que no le de demasiada importancia a la segregación racial.

¿Hay algún candidato republicano a la presidencia sin puntos vulnerables que ahuyenten a votantes, especialmente los de las elecciones internas, y le den munición a sus rivales?

Hasta ahora, por lo menos, no.

Los aspirantes republicanos tienen numerosas manchas y no ha aparecido ninguna figura con trayectoria intachable, sin tropiezos personales o políticos que irriten a la base partidaria.

Romney ya está confrontando su peor obstáculo, un plan de salud que adoptó como gobernador del estado de Massachusetts, en el que Obama basó su reforma nacional de salud. La Casa Blanca no se cansa de resaltar las similitudes.

Gingrich se divorció dos veces, en circunstancias que podrían dar mucho de qué hablar.

El ex presidente de la Cámara de Representantes inició el trámite de divorcio de su primera esposa mientras ella recibía tratamiento de un cáncer. Su segundo matrimonio se acabó cuando admitió un aventura extramatrimonial al mismo tiempo en que promovía un juicio político al presidente Bill Clinton por mentir en torno a una aventura con una pasante de la Casa Blanca. Se casó con su amante, quien es 23 años más joven, y su esposa figura prominentemente en su campaña.

Barbour no puede negar tres asuntos que lo acosan. Y los enfrenta.

Gobernador de un estado del sur, Barbour trastabilló al responder a preguntas sobre el Ku Klux Klan y la segregación.

Huntsman, ex gobernador de Utah, es criticado por haber sido embajador de Obama en China.

Huntsman dejará su cargo en abril y no puede decir nada hasta entonces.

Romney y Huntsman tienen otro posible obstáculo. Los dos son mormones, religión que no es bien vista por evangélicos con mucho peso en Iowa y Carolina del Sur.

Otros potenciales candidatos no están mucho mejor:

–A Rick Santorum le costará reponerse de su derrota en las elecciones senatoriales del 2006.

–Mike Huckabee deberá responder muchas preguntas en torno a la conmutación de la sentencia de un individuo que mató a cuatro policías en el 2009.

–La renuncia en mitad de su mandato como gobernadora de Alaska, presentaciones en reality shows y numerosos comentarios desconsiderados podrían costarle caro a Sarah Palin.