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La sorpresa más grande del terremoto de Nisqually fue que no haya sido más fuerte.
Diez años después del gran terremoto de Nisqually, que sacudió el oeste de Washington, los científicos dicen que han aprendido mucho acerca de la vulnerabilidad de la región.
Desde hace una década, los científicos del Noroeste sabían que este lugar era vulnerable a terremotos más fuertes que el de magnitud 6.8 que sacudió a Seattle hace 10 años. Lo que han aprendido los científicos durante los últimos 10 años, los tienen sorprendidos.
“Antes no pensaba mucho en esto”, dijo el geólogo marino de la Universidad Estatal de Oregon, Chris Goldfinger. “Ahora me siento dentro de mi edificio, la clase de edificio que queda como una torta después de un terremoto— y solo pienso: Espero que no pase ahorita”.
Los estudios realizados por Goldfinger sugieren que este tipo de terremotos han devastado a Sumatra y podrían activar un tsunami fatal en el Noroeste. En la región del Puget Sound, los científicos han agregado más de 10 fallas activas a una lista que contenía solo dos en el 2001. Nuevos análisis muestran que la tierra debajo del centro de Seattle no es tan estable como se pensaba.
“El peligro ha aumentado, pero es una reflexión de nuestro conocimiento avanzado”, dijo Brian Sherrod, un científico de la Encuesta Geológica de los Estados Unidos, ubicado en la Universidad de Washington.
La tecnología y la medida de la corteza terrestre hasta el milímetro, han revelado fallas escondidas; esto ha resultado en una década de descubrimientos extraordinario en el Noroeste. Las investigaciones del trabajo de campo, como se realizaban los estudios antes, también ha jugado un papel importante en los descubrimientos.
El nuevo conocimiento ha permitido tener un nuevo tipo de construcciones y un plan de emergencia, dijo Craig Weaver, Jefe regional de sismo del Servicio Geológico de los Estados Unidos. “Hace 10 años estábamos en la fase exploratoria. Ahora tenemos más certeza de lo que podemos esperar”.
Esto incluye terremotos de magnitud 6.5 a 7.5 en fallas superficiales que fracturan el paisaje de Olympia a la frontera con Canada. Hay una que esta en el corazón de Tacoma. Otra cerca de Olympia, y una tercera que pasa en medio de Mukilteo y Edmonds. Algunas fallas parecen cruzar las Montañas Cascade hacia el Centro de Washington.
“Estamos asombrados por el numero de fallas con las que estamos tratando”, dijo Weaver.
