GENE JOHNSON
The Associate Press
Una ciudad preocupada por la creciente ola de violencia, fue sacudida aun más cuando un hombre entró a una cafetería de arte cerca de una universidad de Seattle y abrió fuego contra la gente, matando a cuatro personas. Las autoridades dijeron que luego el hombre también mató a una mujer, mientras le robaba el carro antes de dispararse.
El miércoles, mientras las autoridades se acercaban al lugar de los hechos, el sospechoso se colocó la pistola en la cabeza y apretó el gatillo. Él murió en un hospital, dijo la portavoz del hospital.
Estas cinco víctimas elevaron el número de homicidios en Seattle a 21, durante este año únicamente, igualando el total de homicidios del año pasado; esto ha dejado pensado a los líderes de la ciudad, en qué medidas se pueden tomar para ponerle un alto al derramamiento de sangre.
“Dos balaceras trágicas hoy…han estremecido la ciudad”, dijo el Alcalde Mike McGinn en una conferencia de prensa. “Esto le sigue a múltiples episodios trágicos de violencia con armas de fuego que han ocurrido por toda la ciudad”.
En el último mes, ha habido dos muertes al azar. Un hombre murió la semana pasada cuando recibió un impacto de bala mientras manejaba, y una mujer murió a finales de abril durante una balacera de auto. No se han realizado arrestos.
La policía no identificó al sospechoso de la balacera, pero The Seattle Times lo identificó como Ian Lee Stawicki, de 40 años de edad, originario de la ciudad de Seattle, citando fuentes policíacas no identificadas.
Andrew Stawicki, de 29 años, de Ellensburg, le dijo al Times que el reconoció la foto del pistolero mostrada en un noticiero de televisión como su hermano Ian. Andrew dijo que Ian Stawicki era un enfermo mental.
“No me sorprende que esto pasara”, le dijo al periódico. “Lo veíamos venir. Nada bueno puede resultar cuando hay tanto odio dentro de ti”.
La balacera inició a las 11 a.m. en Café Racer, un restaurante y lugar de música al norte de la Universidad de Washington.
Las autoridades inmediatamente publicaron dos fotos del sospechoso tomadas dentro del café, aparentemente por medio de la cámara de seguridad. Una mostraba al hombre entrando al establecimiento, con una mujer cerca que leía un libro y varias personas platicando en la barra de la cafetería. Otra foto minutos después mostraba los banquillos tirados, y el hombre parado deteniendo lo que parecía ser una pistola.
Dos hombres murieron en el café, y un tercer hombre y mujer, que estaban en el café, murieron en el hospital.
Las autoridades dijeron que parecía que el pistolero huyo hacia el vecindario de First Hill cerca del centro, donde le disparó y mató a una mujer en un parqueadero y le robó su SUV.
Luego él manejó el SUV hacia West Seattle donde lo abandonó, dejando una pistola en el auto. Luego de que los oficiales encontraran el carro, llenaron las calles de policías.
Un detective que vio al hombre llamó por respaldo y un equipo SWAT, dijo el asistente del jefe de policías, Jim Pugel. Mientras los policías llegaban, el hombre se disparó, dijo él.
El único sobreviviente de la balacera en el café, Leonard Meuse, fue reportado primero en condición crítica y ahora ha evolucionado favorablemente a condición seria en el Centro Medico Harborview. Él permanecía en la unidad de cuidados intensivos el jueves, dijo la portavoz Susan Gregg. El padre de Meuse, Raymond Meuse, le dijo a The Seattle Times que su hijo recibió un balazo en la mandíbula y otro en la axila pero que se esperaba que sobreviviera a los impactos.
En otros incidentes de violencia recientes en Seattle, una persona que esperaba cruzar la calle, cerca del Space Needle el sábado, recibió un impacto de bala luego que el miembro de una pandilla disparara contra otro hombre con el cual tenia una riña. Más tarde esa noche, aproximadamente 60 balas fueron disparadas durante un balacera de carros en contra de cuatro casas. No se reportaron heridos.
Aparte de un plan para incrementar el número de policías que patrullan las áreas con alto índice de criminalidad, la policía le pide al público que si tienen información de alguna balacera que este ocurriendo, que inmediatamente les hablen.
El miembro del consejo, Bruce Harrel dijo que los líderes deben considerar todo–desde el cambio de leyes, hasta afrontar la cultura de la violencia.
“Si somos honestos, no hay una cura fácil”, dijo él.
