KATYA YEFIMOVA
The Daily Herald
EVERETT — Un juez del condado de Snohomish habló duramente el martes a los padres de hijos que se unen a pandillas mientras sentenció a una adolescente a más de 12 años en prisión por un asesinato relacionado con pandillas.
Ana Cary Ayala Bustos, 17, de Monroe, estará detrás de barras casi tanto tiempo como lo que lleva de vida por su participación en un asesinato brutal el verano pasado de Antonio Marks de Sultan.
Bustos tenía 16 cuando Marks fue asesinado. El tenía 17 años.
“Me pregunto donde estaba su familia cuando su hija de 16 años estaba fuera toda la noche. Cuando (ella) regresaba a casa con tatuajes de pandillas y anda con otros pandilleros conocidos,” dijo el juez de la Corte Superior de Snohomish Ronald Castleberry la tarde del martes. Si sus padres hubieran puesto más atención, “ a lo mejor no tendríamos este problema”.
Bustos y otros cuatro jóvenes fueron captados en video de vigilancia el 17 de junio pateando y apuñalando a Marks, quien fue descrito en documentos de corte como miembro de una pandilla rival. Marks se desangró hasta morir cerca de la Alcaldía de Sultan. Los atacantes fueron miembros de la pandilla Brown Pride Soldiers.
Los otros se declararon culpables y están sirviendo de 10 a 15 años de prisión. Bustos fue a juicio en marzo y fue declarada culpable de asesinato en segundo grado, una semana antes de su cumpleaños 17.
La madre de Bustos y otros familiares estaban en la corte el martes mientras Castleberry sentenció a la joven. La sentencia fue dos años menor de lo que el fiscal Tobin Darrow había pedido.
El castigo estándar bajo reglas de sentencia del estado es de 10 a 18 años.
La madre y hermana de Marks pidieron al juez la máxima sentencia.
Darrow le dijo al juez que Bustos mostraba “una falta de remordimiento impresionante” desde el asesinato. En una entrevista grabada con los detectives, la muchacha sonrió cuando se enteró que Marks murió.
El abogado defensor de Bustos, Karen Halverson le dijo a Castleberry el martes que la joven mostró su edad y estaba nerviosa de manera inapropiada.
“Ella es una adolescente quien nunca ha estado en problemas, quien estaba siendo entrevistada por dos veteranos detectives, “dijo Halverson. “Ella tiene remordimiento por lo que pasó”.
El juez urgió a familias de ambos lados en tomar acción para proteger a jóvenes de pandillas.
