Separaciones Largas Pueden Separar A Familias

BLACKLICK, Ohio,AP) — Chandra Lama no estuvo en la boda de su hijo, en el nacimiento de su nieto, ni pudo disfrutar de la vida que soñó para ella y su familia en Estados Unidos.

Su esposo emigró de Nepal en 1968 y llegó a Estados Unidos decidido a preparar el terreno para traer a su familia. Cuando reuniese el dinero, la traería a ella.

Durante diez años, Uday Lama le dijo a su esposa y sus tres hijos que todavía no era el momento. Tal vez el año siguiente. De vez en cuando viajaba a Nepal para visitarlos, pero después de un tiempo dejó de ir. También dejó de enviar dinero y no volvió a contactarse con su familia.

Chandra Lama pensó que su esposo se había muerto. Rezó por él.Trabajó como costurera para mantener a su familia, a veces hasta la madrugada.

Sus hijos, ya adultos, vinieron a Estados Unidos en la década de 1990.

Chandra, quien hoy tiene 64 años, llegó en noviembre y está viviendo con su hijo Pramod y su esposa, Moini Adhikary, en esta localidad de Ohio. Cuando vino, Chandra ya sabía que su marido estaba vivo, se había casado con otra mujer y vivía en Washington.

Este es el resultado, a menudo no buscado, de las separaciones prolongadas, señaló José Más, presidente de la Coalición Hispana de Ohio.

“Nadie gana nada. Todos salen perdiendo”, expresó Más, quien es abogado especializado en temas de inmigración. “Se destruyen las familias”.

Chandra y Uday Lama no se ponen de acuerdo en torno a cuándo fue que se acabó su matrimonio, pero los dos dicen que la intención original era reunirse en Estados Unidos.

Uday Lama dijo que se sintió desbordado por las responsabilidades: afincarse en Estados Unidos, enviar dinero a su país, visitar a su familia.

“La carga económica fue demasiado grande”, expresó Lama, quien hoy tiene 62 años. “Fue duro encontrar trabajo y sobrevivir”.

Uday Lama dijo que rompió la relación con su esposa durante su visita a su país en 1977. El matrimonio había sido arreglado por las familias de ambos y él y Chandra no eran compatibles, manifestó.

Pero las cartas que enviaba le dieron a la familia la esperanza de que podrían reconciliarse, según Pramod, un programador de computadoras de 39 años.

“Siempre decía, ‘el año que viene’, ‘el año que viene’. Mientras tanto, salía con otra mujer”, dijo Pramod. “Por eso lo siento por mi madre, porque ella conservó la esperanza”.

Doris conoció a Uday en 1976 y se casó con él en 1987. Dice que no supo nada de los hijos del marido hasta que llegó Prabhat. Pero lo apoyó y luchó con ahínco cuando Uday decidió traer a los otros dos hijos, como habían planeado.

“Quería arreglar las cosas”, expresó Uday, un analista de datos jubilado.

Las cosas no funcionaron y padre e hijos volvieron a distanciarse. Prabhat, de 37 años, vive cerca pero rara vez se habla con su padre. Pramod no habla con él desde hace cuatro años.

La hija, Padma, sí se mantiene en contacto con su padre.

Por años, Chandra, quien es budista, rezó en un templo, pidiendo que apareciese su marido y que sus hijos puedan venir a Estados Unidos. Ahora dice que, a pesar de todo, esas oraciones se hicieron realidad.