El debate de la reforma de salud fue uno de esos temas que dividen al país. Y escribo en tiempo presente porque todavía causan reacciones de ambos lados políticos.
Los Republicanos nunca mostraron su apoyo y empezaron a describirla como “socialista” o que “no es americana”. Estos lemas fueron los que pegaron más en las mentes de las personas que han marchado para manifestar su desacuerdo.
Para muchos de ellos, esta reforma es una amenaza para el estilo de vida estadounidense.
Aún así hay un grupo que mostró su apoyo y los Demócratas sacaron fuerzas de flaqueza – a pesar de ser la mayoría en el Congreso – para hacer uno de los más grandes cambios en el sistema de salud desde la introducción de Medicare en la década de los 60.
Esta fue una gran victoria para Obama. Por fin todos tendremos seguro médico aunque tendremos que comprarlos por nuestra cuenta.
Una de las mayores críticas es que a la larga, gente tendrá que pagar por su propia cobertura médica pero antes no se tenía opción para comprarla si no se tenía trabajo.
Seguro médico es como tener seguro de carro, es una penuria estar gastando cada mes pero cuando realmente lo necesitas, es un gran alivio tenerlo.
No es lo mismo tener que preocuparse por un nuevo motor que por un transplante.
Se tuvo que hacer enmiendas y compromisos. El Presidente Obama tuvo que pasar legislación restringiendo derechos al aborto. También se tuvo que excluir a indocumentados en partes de la propuesta. Para este grupo, esta reforma no significa un gran cambio.
Pero para los hijos que han nacido aquí y que tienen sus derechos como ciudadanos americanos garantizado, si lo fue.
