Óscar Rentería
Agencia Reforma
Los ácidos grasos, el colesterol bueno y la vitamina D convierten a la manteca en un producto de alta calidad que no se debe descartar en la dieta ahora que surge la preocupación por las grasas trans, encargadas de elevar los niveles de colesterol malo en la sangre, asegura Jeannette Bueno, maestra en Nutrición Clínica.
“Cualquier grasa va a resaltar las cualidades de los alimentos: el color, el brillo y el sabor van a mejorar mucho; y la manteca de cerdo tiene esa cualidad”, admite Bueno.
“Puedes no consumir manteca, pero comer tortas ahogadas, tacos, pozole y hasta crema podrían también aumentar el nivel de grasas saturadas en tu dieta habitual. La gente antes se mantenía delgada aunque consumiera manteca, y se debía al estilo de vida que se tenía; no había automóvil, no veíamos televisión tanto tiempo, el trabajo era más físico que intelectual y la forma de alimentar a los animales era mucho más natural”.
Cabe resaltar que el 70 por cierto de la población en México tiene obesidad y sobrepeso, según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), y el dejar de consumir o precisamente comer un alimento en específico no determina que empeore o mejore la salud de una persona, sino que se trata de un conjunto de buenos o malos hábitos.
Consumo
133 calorías en 15 gramos de manteca.
1/2 kilo por año es una medida sana de consumo de manteca.
45% de la manteca es grasa monoinsaturada (que ayuda a reducir el colesterol malo).
600 calorías de grasa total se recomiendan al día, 140 de ellas deben ser de grasa animal (pollo, res, manteca) y el resto de vegetal (aguacate, almendras, nueces).
Una buena manteca
Para comprar manteca de cerdo de calidad en los súpers o carnicerías se debe tener en cuenta lo siguiente:
En estado sólido:
– Es color marfil.
– Con una textura no demasiado suave.
En estado líquido: Su color es amarillo, como el del aceite vegetal si es muy oscuro, esto indica que ha sido muy quemada y tiene alteradas sus propiedades, además de que posee grasas saturadas en exceso.
