Jessica Frable y su hermana gemela se graduaron en el 2005 de Arlington High School.
Ella no consumía drogas, no sufría de depresión, ni tuvo que soportar las burlas de sus compañeros. Su familia se mantuvo estable y amorosa, ella era leal a sus amigos y le gustaba la diversión. Se graduó con honores de la Universidad Estatal de Washington y acababa de comenzar un programa de maestría en la Universidad de Washington.
En la noche del 24 de septiembre de 2009, JJ Frable y su marido recibieron una llamada en la cual les dijeron que su hija Jessica, que en ese entonces tenía 22 años, se había quitado la vida.
Nadie hubiera imaginado que estaba en problemas.
“No podía comprender cómo esta horrible tragedia podría haber ocurrido”, dijo Frable. “Ella se acaba de ir y nos quedamos con un dolor que nunca se detiene.”
Contar la historia, para sus padres es muy duro y todavía se les quiebra la voz.
“En el transcurso de unos días, Jessie, evidentemente, entro en una tormenta creciente de ansiedad y pánico, después de una experiencia negativa durante un interinato de contabilidad.
El estrés durante la primera semana de su programa de maestría la asustó de tal grado que no pudo salir de eso. Jessica nunca había fallado en nada.”
La familia Frable ahora forma parte del comité de Arlington High School organización Booster Club que ha presentado una serie de foros comunitarios sobre el suicidio entre los jóvenes, que se encuentran estudiando en la secundaria ó en la universidad.
“No queremos que otras familias pasen por esta experiencia tan dolorosa”, dijo Frable, por lo tanto en los foros ellos relatan su historia, con el fin de que las familias puedan estar alerta.
Desde la muerte de Jessica, la familia Frable ha aprendido que el suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes entre 19 y 24, años de edad y que una persona joven puede desarrollar tendencias suicidas rápida e impulsivamente.
“Los padres pasamos mucho tiempo enseñándoles a manejar una cuenta de banco, pero quizás no el tiempo suficiente enseñándoles cómo manejar las cosas difíciles en la vida”, dijo Frable.
Los muchachos jóvenes, pueden fácilmente sentirse atrapados y sin salida cuando se enfrentan a un problema, dijo el amigo de Wendy Frable, McClure, quien está al frente de los foros. “Los jóvenes necesitan saber que todo el mundo comete errores y que esos errores, son solo eso y que de ellos podemos aprender”, dijo McClure.
El club de refuerzo comenzó a hablar sobre el ofrecimiento de estos foros de concientización sobre el suicidio de jóvenes, ya que el año pasado otro joven de la comunidad de Arlington se suicidó.
Frable, que siempre ha estado activo en el refuerzo y otros clubes, como padre, dio un paso adelante para contar la historia de su hija.
Recientemente se publicaron los resultados de la Encuesta sobre el estado de la Salud de la Juventud, estudio que mostró que desde 2008 a 2010, un gran número de muchachos de secundaria en el condado de Snohomish han pensado, planeado o intentado suicidarse. El 20 por ciento de los estudiantes de segundo año en la provincia informaron que habían pensado en el suicidio y el 8 por ciento dijo que intentó suicidarse, según el estudio.
Los adolescentes que están en décimo grado usualmente están bajo mucho estrés, dijo el Dr. Ray Hsiao, que trabaja en el Hospital Infantil de Seattle en el programa de salud mental.
Los estudiantes de segundo año están aprendiendo a conducir, la escuela secundaria parece que se extenderá por siempre, y es también el momento en que muchos adolescentes comienzan a usar drogas o a abusar del alcohol.
“Hay un claro vínculo entre el abuso de sustancias ilícitas y el suicidio”, dijo Hsiao.
