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Los aldeanos dicen que la incursión antidrogas que mató a cuatro pasajeros de un barco en el río cuando los helicópteros abrieron fuego por error sobre civiles continuó en la madrugada cuando los comandos, entre los cuales había estadounidenses, allanaron la población.
Policías hondureños fuertemente armados en al menos dos helicópteros aterrizaron y partieron varias veces mientras los agentes registraban las casas y detenían a los lugareños en la aldea a orillas de un río en lo más profundo de la Mosquitia hondureña, así llamada por los indios miskito. Finalmente, aldeanos enfurecidos incendiaron la casa del presunto narco del pueblo en venganza por las muertes en el río.
Un helicóptero aterrizó frente a la casa de Hilaria Zavala alrededor de las 3 de la mañana, y los seis hombres que bajaron del aparato derribaron la puerta a patadas. Un “gringo”, dijo, arrojó a su esposo al suelo y le apuntó con una pistola a la cabeza.
Un agente “lo tuvo así más de dos horas. Le preguntaban si él era ‘El Renco’, si el trabajaba para El Renco, si el material era de El Renco. Mi marido les contestaba que no, que él no tenía nada que ver”, señaló Hilaria, dueña de un mercado cerca del muelle principal de Ahuas.
Tras los tiroteos del 11 de mayo y la posterior incursión, cabe preguntar qué papel cumplieron, si es que cumplieron alguno, los agentes de la agencia antidrogas DEA que estaban en los helicópteros en los sucesos descritos por los aldeanos. La DEA ha dicho reiteradamente que sus agentes en la misión, en la que participaron dos helicópteros estadounidenses, eran solo asesores de la Policía Nacional Hondureña y no usaron sus armas.
En un pedido de respuesta a la versión de los aldeanos, la vocera de la DEA, Dawn Dearden, dijo el lunes que no había personal de la agencia en la aldea.
Funcionarios del Departamento de Estado y la embajada estadounidense en Tegucigalpa no respondieron a preguntas sobre la posible participación de otros estadounidenses. El departamento dijo la semana pasada que los pilotos de los helicópteros utilizados eran soldados guatemaltecos y civiles contratados enviados temporalmente a Honduras. No identificó las nacionalidades de los contratados.
José Ruiz, un vocero del Comando Sur estadounidense, que supervisa a las fuerzas estadounidenses en Honduras, dijo que no había efectivos estadounidenses allá.
“Podemos confirmar que no hubo participación de personal militar estadounidense ni equipos militares estadounidenses en forma alguna. Nuestra fuerza operativa conjunta en ocasiones apoya a la DEA, pero no tenía personal ni equipo en esa misión en particular”, dijo Ruiz.
El vocero del ministerio de Seguridad hondureño, Héctor Iván Mejía, dijo que no tenía información sobre la incursión que denunciaron los aldeanos.
Sin embargo, varios aldeanos dijeron a la Associated Press que algunos de los agentes enmascarados eran gringos.
“Hablaban en inglés entre ellos y por las radios”, dijo Zavala. “Traían una computadora y pusieron los nombres de todos y buscaron la identidad de todos”.
El alcalde de Ahuas, Lucio Baquedano, quien dijo que todas las víctimas del tiroteo eran inocentes, añadió que hay una célula del narco en su pueblo y que el número de pistas de aterrizaje clandestinas no sólo aumenta sino que se acerca a las zonas pobladas, poniendo en riesgo a más gente inocente.
Dijo que los traficantes que operaban en zonas más aisladas, ahora buscan rutas más cortas al río, donde los botes llevan la mercancia a la costa del Caribe.
La pista donde los agentes detectaron un aterrizaje el 11 de mayo está a menos de tres kilómetros del pueblo, dijo Baquedano.
La célula que opera en el pueblo es muy poderosa y hasta ahora no ha tenido oposición, dijo, y añadió que no podía hacer nada para detenerlos.
Congresistas estadounidenses y grupos defensores de los derechos humanos han acrecentado sus críticas a los fondos que envía Washington a este país centroamericano de 8 millones de habitantes, que tiene una de las tasas de asesinatos más altas del mundo, en tanto las tasas de condenas por esos delitos son de las más bajas.
El Departamento de Estado está obligado a investigar si la Policía Nacional hondureña no ha cometido violaciones de los derechos humanos y en ese caso retener la ayuda estadounidense. No lo ha hecho, a pesar de un reclamo de 87 congresistas a la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton hace un año para que se ahondara la investigación.
Varias horas después, la multituud volcó su furia sobre la presunta casa de El Renco. Incendiaron la vivienda y las de tres de sus amigos.
“Como todo el relajo se montó por culpa de El Renco, pues los familiares y los amigos de los muertos fueron a quemarles las casas por narcos porque por su culpa todos pagamos”, dijo Hilaria Zavala.
