Un día para no olvidar

Cindy Arriola

La Raza del Noroeste

Después de 10 años, desde el 11 de septiembre del 2001, la vida de todas las personas que viven en los Estados Unidos cambió radicalmente. Y golpea de una manera fuerte a las personas sin documentos.

Jorge Barón, director del Proyecto para los Derechos de los Inmigrantes del Noroeste (conocido por sus siglas en inglés NWIRP), dijo que las leyes no cambiaron tanto sino los fondos que el gobierno le daba a las agencias de inmigración.

Después del 11 de septiembre del 2001, el gobierno invirtió dinero en la seguridad de sus fronteras. La Patrulla Fronteriza aumentó el número de empleados que tenia y el Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) también aumentó el número de agentes.

“No solo aumentó el número de agentes sino también el número de personas detenidas y el número de personas deportadas”, dijo él.

Según datos proveídos por Barón, en el 2002 hubo un total de 165 mil deportaciones y en el 2009 este número fue duplicado, unas 395 mil personas fueron deportadas.

“Muchos de los cambio más extremos a la ley de inmigración ocurrieron en el año 96, pero el impacto de las leyes se sintió después del 11 de septiembre”, dijo Barón.

El aumento en los agentes de inmigración creó un peligro más latente entre las personas que caen presas por delitos menores. En el Noroeste, Baron dijo que los agentes de inmigración, antes del 11 de septiembre se enfocaban más en visitar cárceles estatales donde por lo general están las personas que han cometido crímenes graves y tienen condenas largas. Sin embargo, ahora los agentes de inmigración visitan las cárceles locales como la de King County en Seattle y Kent Regional Justice Center en la ciudad de Kent.

“Los agentes visitan las cárceles casi diariamente, antes del 11 de septiembre, inmigración no tenía mucho personal, entonces iban solamente a las cárceles estatales”, comentó Baron.

Baron dijo que las personas que logran salir de la cárcel antes de que agentes de inmigración los identifiquen como indocumentados, podrían ser perseguidas por el programa Comunidades Seguras, aun cuando el crimen no haya sido grave.

“Algún aspecto [de Comunidades Seguras] tienen que ver con el 11 de septiembre. La política hizo que inmigración tuviera que ver todo bajo el lente de terrorismo… Todos podríamos ser sospechosos. Ellos piensan que de pronto vamos a coger al próximo terrorista”, agregó.

El impacto del 11 de septiembre no solo tuvo resultados negativos para aquellos que no tienen documentos legales sino también para las personas que simplemente quieren tomar un vuelo de avión.

Despedirse de su esposo en la puerta del aeropuerto Sea Tac ya no se puede. No puede despegarse de su maleta, cualquier equipaje sin dueño, es tratado como una posible amenaza de bomba. Viajar se volvió un dolor de cabeza para muchas familias. La Administración del Transporte adoptó reglas complicadas como las de llevar frascos de no más de 3.4 onzas de champú dentro de bolsas plásticas.

Si quiere viajar a Canadá necesita un pasaporté u otra clase de documentación que demuestre su legalidad dentro del país. Ya sea mediante un pasaporte o una identificación mejorada (enhanced drivers license).

Pareciera otro país – uno diferente a donde vivíamos antes del 11 de septiembre de 2001. Además las miles de vidas que se han perdido desde el ataque terrorista que destruyó el World Trade Center y trajo muertes y destrucciones a Pensilvania y al Pentágono.