Un futuro inseguro

AP

El sueño americano de que el nivel de vida sea mejor cada generación les parece un mito a muchos adultos jóvenes en Estados Unidos.

De quienes alcanzaron la mayoría de edad durante la recesión, la mayor parte prevé que tendrá mayores dificultades que sus padres para comprar una casa y para ahorrar con miras a su retiro.

Según una encuesta de The Asociated Press-Viacom realizada a estadounidenses de entre 18 y 24 años, poco más de cuatro de cada 10 de ellos consideró que le será más difícil la manutención de una familia y la financiación del estilo de vida al que aspiran.

Apenas casi una cuarta parte de los consultados dijo que las cosas les serán más fáciles que a la generación anterior, un objetivo muy anhelado por muchos padres que han trabajado con ahínco.

“La verdad es que no creo que podré obtener el dinero que ganaban mis padres cuando tenían mi edad”, dijo Mark McNally, de 23 años, quien se graduó en historia hace un año en la Universidad de Minnesota y trabaja de medio tiempo en una tienda de vinos y licores.

Ashley Yates, estudiante de enfermería en la Universidad Estatal en San Francisco, expresó confianza en su carrera vinculada a la atención de la salud, pero prevé ingresos limitados.

“La Seguridad Social podría ya no existir para cuando sea mayor”, afirmó la joven, de 23 años. “Los seguros médicos se encarecen. Todo cuesta más”.

El panorama suena decepcionante, ¿verdad? Sin embargo, la mayor parte de los adultos jóvenes no le da mayor importancia.

A pesar de las decepciones financieras, estos jóvenes afirman de manera abrumadora que están felices con sus vidas, mucho más que personas más grandes en encuestas similares.

Persiste el optimismo juvenil, quizá con una dosis de ingenuidad. Un enorme 90% confía en que encontrará carreras que los hagan felices, aunque no necesariamente ricos.