Un nuevo estado de limbo inmigratorio

Jorge Ramos

Columnista

La decisión del gobierno del presidente Barack Obama este mes de suspender las deportaciones de miles de indocumentados es el cambio más significativo en política migratoria desde la amnistía de 1986, cuando la administración Reagan otorgó amnistía a 3 millones de esos inmigrantes.

En momentos en que la retórica anti-inmigratoria ha llegado a un nivel de odio no visto en décadas, millones de personas indocumentadas pueden ahora recuperar la esperanza de que, si no han cometido crímenes, quizá se les permita permanecer indefinidamente en Estados Unidos.

Como declaró la secretaria de Seguridad Interna Janet Napolitano en una carta al senador de Illinois Dick Durbin y a otros 21 senadores, su departamento se enfocará en detener y deportar a inmigrantes con antecedentes criminales, dejando sin resolver la situación de otros inmigrantes indocumentados.

A lo largo de los años, miles de inmigrantes que han cometido infracciones menores de tráfico o delitos administrativos han sido deportados tras ser detenidos por la policía. Esto deberá cambiar de acuerdo con los nuevos lineamientos. Cecilia Muñoz, directora de asuntos intergubernamentales de la Casa Blanca, me dijo que una infracción de tránsito no es considerada una “alta prioridad criminal.”

En otras palabras, nadie debe ser deportado por el simple hecho de pasarse un alto o porque no prendió la direccional de su auto al dar una vuelta.

Para aclarar: Esto no cambia el estatus legal de los aproximadamente 11.2 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

Pero a lo largo y ancho de la nación, muchas personas trabajadoras duermen ahora más tranquilamente, con menos temor de ser separados de sus padres, cónyuges e hijos.

El nuevo programa muy probablemente beneficiará a los “soñadores” – esto es, a los más de 2 millones de jóvenes traídos a este país por padres indocumentados.

La carta de Napolitano exhorta a la aprobación de la Ley DREAM, que crearía rutas para obtener la ciudadanía para quienes se encuentran atrapados en esta situación.

De hecho, la suspensión de deportaciones ordenada por la administración Obama crea una nueva categoría extraoficial de inmigrantes: inmigrantes indocumentados no deportables.

Estas personas no pueden ser contratadas legalmente para un empleo, pero tampoco pueden ser deportadas forzosamente a sus países de origen.

El presidente Obama finalmente ha usado su autoridad para ayudar a los inmigrantes.

Pero le tomó dos años para hacerlo, y durante ese tiempo, el daño a las comunidades de inmigrantes ha sido grave.

Pero, algo es algo. El presidente Barack Obama, debió haber presentado su plan para reforma inmigratoria cuando los demócratas tenían la mayoría en ambas cámaras del Congreso, como prometió durante su campaña presidencial en el 2008. Sin embargo, no lo hizo.

Obama ha ido perdiendo gradualmente el apoyo de los hispanos – ahí están las encuestas para demostrarlo – y está claro que le molesta que lo acusen de no haber cumplido su promesa. La luna de miel de Obama con los latinos ha terminado.

Aunque la Casa Blanca insiste en que su decisión no fue políticamente motivada, ésta debe ayudar a Obama a consolidar su posición con los votantes al acercarse las elecciones presidenciales de 2012. Nadie puede ser elegido o reelegido presidente sin el voto masivo latino.

La suspensión de las deportaciones es una buena noticia para millones de inmigrantes en Estados Unidos que no han cometido ningún crimen y que se han dedicado, exclusivamente, a trabajar, a sacar adelante a sus familias y a mejorar este país.

No resuelve su problema legal. Pero los pone en un limbo migratorio. Y eso, definitivamente, es mucho mejor que el infierno de la deportación.