Una doble lección

Reflexiones

La Raza del Noroeste

La historia de primera página esta semana está llena de dolor, y plantea dos temas que crean conflicto para quienes reflexionamos sobre lo que pasó.

Una mujer fuma marihuana, consume alcohol, y después sale por la calle como si nada, conduciendo su auto rumbo a otro bar; produce un choque, dos muertes y heridos graves, dejando prácticamente destrozada una familia.

La mayoría de las víctimas hacen parte de una familia hispana local; el tema nos toca de cerca, y duele más así.

En todo el mundo, los países de donde venimos y éste que es ahora nuestra casa, se lucha contra el hábito de beber y manejar, eso lo sabemos; pero también sabemos que en ocasiones se señala con dureza al inmigrante de origen hispano por casos similares, y se sugiere que causa un número alto de estos episodios.

Esta vez ha sucedido al reves, y una familia hispana es la víctima; lo que deja una lección, porque una muestra que a la hora de cometer errores, o ser víctimas inocentes de errores de otros, no importa la raza ni el color de la piel.

Pero la tragedia de la familia Ramírez Téllez deja nuevamente una lección a quienes todavía creen, que el hábito de consumir licor y tomar el control de un auto es permisible, a quienes creen que pueden tomar la decisión de manejar o no, en ese momento y en ese lugar.

Es una mentira, es engañarse a sí mismo pensar que es uno, y no la ciencia, quien debe decidir si se ha tomado demasiado, o no; la ley en este estado establece un nivel de alcohol máximo permitido en la sangre, basado en análisis y estudios que muestran la pérdida de reflejos al conducir pasado ese nivel.

En el caso que publicamos hoy existe otro agravante que parece cada vez más común en un sector de la población: sumar la droga y el alcohol durante la misma “parranda”.

La mujer que cometió este crimen recibe una sentencia que en nada alivia el daño que causó, y que posiblemente nunca tampoco borrará de su propia consciencia el error cometido.

La familia afectada por lo menos puede cerrar la página de ver a la acusada por la calle y sin castigo, pero para ella y para todos queda el dolor, y la lección repetida e incuestionable.

Por favor, no maneje

cuando ha tomado.