Reflexiones
la Raza del Noroeste
Cada niño es especial a su manera y cada uno aprende a su propia manera.
Claro, hay niños con necesidades especiales que se deben de llenar para que puedan aprender y ser independientes.
En el ejemplo de los niños de nuestra nota principal esta semana, su necesidad es que ellos tienen problema al escuchar.
Tienen diferentes niveles de sordera, unos no pueden escuchar para nada y otros que pueden pero no a toda su capacidad.
Por eso aprenden lenguaje de señales.
En la escuela Niños con Discapacidad Auditiva del Noroeste, las clases son para estos niños y para padres. Porque la escuela quiere que los padres estén involucrados con la educación de sus niños.
Lo triste de estas clases es que sólo fueron tres adultos de casi una docena. Dieron sus razones a la maestra, y la verdad es que hay varias razones para no ir a las clases.
Y sólo hay una para si ir.
Y esa razón es: su hijo.
Los tres adultos que fueron merecen ser felicitados porque uno de ellos era padre soltero y con mucho trabajo. Mientras los otros tiene más de un niño que cuidar y aún así asistieron un viernes en la noche para mover sus manos por más de una hora para poder comunicarse mejor. Los tres dijeron que esta mejoría de comunicación ha ayudado a que su hijo y el hogar sea más feliz.
Ellos son los que nos están dando una lección a todos.
La verdadera educación no viene de maestros, de la televisión o del gobierno. Viene de padres que se involucran en la educación de los niños y que los hacen sentir queridos al nomás decir: “estoy aquí”.
Tengo que aclarar que los maestros de esta escuela para niños con discapacidad auditiva están haciendo un buen trabajo y que su meta es que los niños puedan tener una buena educación. Tienen un buen plan para enseñar a los padres en su lenguaje nativo.
Pero la verdad es que sus esfuerzos no serán tan eficaces si los padres no están involucrados.
Porque no importa si su hijo tenga o no discapacidad, sin un buen apoyo en casa, los niños tendrán problemas en tener una buena educación.
