Una razón de más

Son varias las noticias que, en las últimas semanas, han creado esperanza sobre que el 2010 sea, finalmente, el año de la Reforma Migratoria.

Y es que existen muchas razones que hacen pensar que el momento es propicio; la voluntad del Presidente Obama y la mayoría de su partido en el congreso abren esa posibilidad.

Existen, por supuesto muchas razones para justificar el por qué ésta es una reforma tan necesaria para el país.

Nuestra historia de primera plana esta semana, nos recuerda una más, una muy importante.

El reportaje al señor Isabel Valencia muestra la situación descarnada e injusta en la que ha vivido por casi cuatro años.

A las dificultades propias de vivir y tratar de trabajar en este país, sin documentos, se le agregó un episodio de violencia y de aparente abuso policial.

Pero, a pesar que su queja, todo indica, es completamente justa, su situación no es clara, pareciera, francamente, que el gobierno no sabe qué hacer con su caso.

La verdad es que el país está lleno de casos de inmigrantes trabajadores sin documentos, para quienes la ley no parece tener respuestas claras, ni mecanismos reales, para proteger sus derechos mínimos, como el derecho a la vida, o el derecho a no ser abusado por las autoridades.

Y, mientras haya más de diez personas en esa situación, en el país donde vivimos ahora, esas injusticias seguirán ocurriendo, incluso cuando los inmigrantes cuentan con apoyo valiente de grupos y personas que se interesan por sus derechos.

Pero la Ley en los Estados Unidos, hay que decirlo, no parece interesarse por ellos, por lo menos no claramente, por lo menos no con posibilidad de acción específica.

La Reforma debe venir, son demasiadas las razones, y el momento es ahora.