Violencia Insoportable

AP

La violencia del crimen organizado que afecta diversas zonas del país ha alcanzado niveles intolerables e inadmisibles, advirtió el jueves el presidente Felipe Calderón.

Aseguró durante la inauguración de la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública que su gobierno es consciente de que la situación de inseguridad preocupa a los mexicanos en un entorno en el que el crimen “pretende que vivamos con miedo”.

La “violencia y la barbarie practicadas por los criminales… ha llegado a niveles intolerables e inadmisibles”, dijo. Calderón lanzó una ofensiva contra el crimen organizado cuando asumió la presidencia en diciembre de 2006. Desde esa fecha hasta agosto de 2010 la violencia del crimen organizado ha dejado más de 28.000 muertos.

Sin embargo, desde septiembre se han registrado cientos de crímenes, incluidas diversas masacres contra jóvenes en centros de rehabilitación de adicciones e incluso la de 72 migrantes centro y sudamericanos en el estado norteño de Tamaulipas.

Uno de los pilares de la lucha contra el narcotráfico ha sido el ejército, que se mantiene desplegado en las calles de diversas ciudades y comunidades afectadas por la violencia.

La reunión coincidió con el envío del Ejecutivo al Congreso de una iniciativa de reforma para que personal militar del área de servicios (administradores, ingenieros, doctores, veterinarios, etc.) pueda ser incorporado a las armas y participar en acciones operativas “frente a una situación de emergencia”.

La propuesta señala que el personal de servicios ya cuenta con una formación militar y ante una situación de emergencia no se tendría el tiempo suficiente para adiestrar rápidamente a alguien ajeno a la institución.

El ejército, con poco más de 200.000 integrantes, ocupa actualmente a unos 48.000 militares en el combate al narcotráfico.

Uno de los lugares que más ha padecido la violencia del narcotráfico es el estado fronterizo norteño de Tamaulipas, donde incluso se ha dado el éxodo de decenas de familias de una comunidad a otra.

El gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, dijo en la reunión encabezada por Calderón que la violencia se agudizó en 2010 y ya “ha trastocado el funcionamiento de la vida democrática y de la dinámica social”. Pidió una mayor presencia de las fuerzas federales para enfrentar al crimen.

Calderón dijo que la violencia es resultado de la “ambición y falta absoluta de escrúpulos” y llamó a entender que ellos son los responsables, no las autoridades.

“Es precisamente la inacción frente a la delincuencia lo que ha provocado su escalamiento a niveles intolerables”, señaló.

Destacó los diversos golpes que en los últimos meses se ha asestado contra los carteles, que incluye la muerte de líderes del narcotráfico en operaciones y el decomiso de drogas con un valor superior a los 10.000 millones de dólares.

Dijo que entiende que “la lucha por la seguridad no se gana sólo a través del combate policiaco en las calles”, por lo que llamó a las autoridades y a los mexicanos en general a impulsar programas sociales y al rescate de espacios públicos.

También llamó al Congreso a aprobar iniciativas pendientes con las que se busca fortalecer la estrategia de combate al crimen organizado, como una contra el lavado de dinero que limita el uso de dinero en

efectivo en transacciones comerciales y otra para crear un mando único policial en los estados.

Horas antes de la reunión en la capital mexicana, un comando armado emboscó y asesinó a un comandante policial municipal en el estado sureño de Guerrero, que también ha padecido una espiral violenta atribuida a carteles de las drogas.

El ataque al comandante de la policía del municipio de San Miguel Totolapan también dejó heridos a otros dos agentes y a un funcionario federal de la Secretaría de Desarrollo Social, informó la Secretaría de Seguridad Pública estatal.

En otros hechos distintos en Guerrero, la policía localizó los cuerpos de tres hombres asesinados.