Y que los agarra Chole de la mano

Efraín Palomino Morales

Corresponsal de La Raza del Noroeste

La cosa en el Clausura 2012 mexicano está más caliente que comal de taquero y, más puesta que guante de Manny Pacquiao, la abuela Chucha abrió su cocina Las Garnachas Cascareras y, como gritón de lotería, a todo mundo invitaba con singular alegría.

“¡Pásele güerito, que aunque le huela el océano como a árbitro cegatón, aquí le invitamos unas enchiladas acompañadas de un tremendo chuletón! ¡No lo piense mucho doñita, no vaya a ser que por no hacerle caso al antojo, le salga el chamaco con cara del “Chupete” Suazo y todo por no entrarle a unos pambazos que están de rechupete! ¡No se haga del rogar señito, ya ve lo que le pasó al jaguar chiapaneco que por andar con la dieta, los poblanos le dieron camote y lo hicieron chuleta!”, gritaba la doñita a diestra y siniestra.

“A mí sírvame unos chilaquiles bien picosos y es que después de tan mal partido entre mis Pumas y sus Chivas traigo un dolor de cabeza peor que cruda de maratón Guadalupe – Reyes”, pidió don Pedro, sobándose la tatema. “Ah qué mi viejo remilgón, ya ni para qué hacer muina con esos veintidós pazguatos, mejor le invito unos ostiones para que al menos usted sí meta un gol en mi estadio esta nochecita”, les respondió la doñita, guiñándole el ojo busconamente.

De repente, el Chido One a la cocina llegó y, más lambiscón que político sin hueso, a su abuela con urgencia le pidió. “Sírvame sin demora un cabrito norteño y es que este fin de semana mis Águilas domarán a unos felinos norteños que no dan espectáculo pero que son más facetos que Juanga nomás por ser campeones”, dijo el chilango americanista.

“¡Chamaco del demonio!, desde hace una semana te mandé por unas tunas y ni las semillas dejaste y ahora hasta cabrito pides. Te me vas derechito a la casa y de cena sólo te daré un virote para que sigas de atascadito”, le respondió Chuchita. “Hablando de tunas potosinas, tiene tres días que no me siento en mi trono y como que ya va siendo hora”, dijo el chilango insolente. “Pues tendrás que hacer fila porque el baño lleva rato ocupado por un argentino al que le dicen “Tito” –dijo la doñita, señalando a tres árbitros que esperaban con cara de urgencia su turno. De pronto, la puerta se abrió y justo cuando salía el delantero de Cruz Azul, Chole lo volvió a agarrar de la mano y antes de que alguno de la fila reclamara su turno, el cementero se retachó como alma que se lleva el diablo, mientras todos en la cocina soltaban la carcajada.

Chanflazo, calcetinazo y desempance

El chanflazo es para un grupo de compadres que están representando a México a nivel internacional y que no necesitan de patear bolas (como otros que a dura penas lo hacen) para que la afición les agarre gusto pero ¡ah!, qué buenos son con garrote en mano (sin albur, pues). Así es mi raza, Los Yaquis de Ciudad Obregón se encuentran participando en la Serie del Caribe 2012 de Republica Dominicana y aunque históricamente ven a los peloteros aztecas como los prietitos en el arroz de tan prestigiado torneo, Los Yaquis van por el bicampeonato y es que en el 2011 se llevaron el título en Mayagüez, Puerto Rico. ¡Estos sí pichan, cachan y dejan batear!

El calcetinazo es, desafortunadamente, para la violencia que sigue azotando a los estadios de futbol en todo el mundo. Esta vez la desgracia apareció en el futbol egipcio y es que al menos 73 personas murieron a consecuencia de los enfrentamientos entre hinchas de dos equipos que disputaban un partido en Port Said. Este tipo de noticias no hacen más que acongojar a la noble afición que acude a los estadios para apoyar a su equipo, pero, por otro lado, también alientan a esos locos que encuentran en las gradas el lugar perfecto para desatar sus malas entrañas. ¡Si ves a un loco de estos en la grada, haz patria… y señálalo!

El desempance es para el evento del año: ese por el que te puedes arriesgar a no lavar los trastes aunque te toquen, el mismo por el que vale la pena ceder la “telera” toda la semana para las churronovelas con tal de que no te molesten. Y conste que no hablo de ir a ver a Juanga y sus desfiguros y mucho menos de ir a los mítines de Peña Nieto para escuchar sus chistes sobre literatura (¿o de verdad no sabía ni jota?), más bien hablo del Súper Bowl. Gigantes y Patriotas se miden nuevamente en el súper domingo y, a diferencia de la mayoría de partidos de futbol en los que cabeceas peor que en velorio, aquí faltarán uñas para disfrutar de tan buen espectáculo.

Nos chutamos la próxima semana!

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