Autoestima: El pilar de tus hijos

Paloma Villanueva

Agencia Reforma

Analizando cómo reacciona ante la vida una persona con alta autoestima y otra con baja, podemos darnos cuenta de por qué es importante cultivar en los niños el amor y estima hacía sí mismos.

Rosa Barocio, licenciada en educación preescolar diplomada en Educación Montessori y en Educación Waldorf, con treinta años de experiencia capacitando maestros y orientando a padres de familia, explica en su libro Disciplina con Amor el modo en que reaccionan las personas de acuerdo con su estima propia.

Hay algunas cosas que, de acuerdo con la autora, podemos hacer para cultivar la autoestima de los niños que son cercanos a nosotros.

La primera recomendación es no permitir que los niños se comparen entre ellos y por el contrario ayudarles a darse cuenta de que son únicos y por lo tanto incomparables.

En vez de comparar, señala Barocio, los padres deben reconocer los habilidades y cualidades que distinguen a sus hijos.

“Hemos sido muy limitados al juzgar como inteligentes sólo a quienes tienen habilidades académicas, ¿por qué no valorar de igual manera a quienes tienen habilidades para relacionarse, a quienes son empáticos o compasivos? ¿O a quienes tienen habilidades artísticas o musicales?”, dice la educadora.

Finalmente, la autora llama a aceptar y querer a los niños son sus partes positivas y negativas.

“Ellos nos piden quererlos tal y como son. Tanto en las buenas como en las malas. Cuando son cariñosos y graciosos pero también cuando son egoístas y exigentes”, apunta.

El niño, agrega, necesita ser querido en su totalidad, sin condiciones. Entonces se siente valorado, seguro y confiado. Se dice interiormente ‘Puedo ser yo mismo’, y se relaja.

Sin valor

– Cuando una persona no tiene autoestima:

– Se siente fácilmente agredido y ofendido porque muchas veces interpreta los comentarios de otros como críticas. Tiende a tomar todo de forma personal.

– No se autovalora, por lo que cada falla y error que comete son para él una confirmación de esta carencia.

– Trata de ser perfecto para tapar la vergüenza de sentirse “poca cosa”.

– Se le dificulta responsabilizarse de sus errores, pues piensa que reconocerlos disminuye su valor como persona.

– Percibe al mundo como agresivo y se siente muchas veces como víctima.

– Depende del reconocimiento externo

En la cima

– Cuando tiene autoestima:

– Sabe que tiene un valor propio que es independiente de sus éxitos o fracasos.

– Acepta poder equivocarse y fallar. Los errores son medios de aprendizaje.

– Aprecia el reconocimiento de otros, pero no depende de él.