Bacterias, elige las indicadas En torno al consumo de probióticos, llamados “bacterias buenas” porque ayudan a equilibrar la microbiota y a prevenir y tratar males gastrointestinales hay muchos mitos.

  • Wed Dec 2nd, 2015 12:01am
  • Salud

Dulce Soto

Agencia Reforma

En México su ingesta ocurre a través de lácteos, yogures, cápsulas, píldoras, tabletas o polvos.

Y aunque hay evidencia científica de sus aportes, se debe considerar que si los va a utilizar para tratar una determinada enfermedad, no cualquier bacteria es útil, explica Miguel Ángel Valdovinos, jefe del laboratorio de Motilidad Gastrointestinal del Instituto Nacional de Nutrición y Ciencias Médicas Salvador Zubirán.

En este caso, sus beneficios, detalla, sólo se obtienen con cepas específicas y en dosis adecuadas, por lo que no se deben utilizar combinaciones de probióticos sin base científica y sin la recomendación de un especialista en nutrición.

Hay que considerar que la microbiota contiene alrededor de mil especies diferentes de bacterias benignas, de las cuales sólo un tercio es igual en todos los humanos, apunta.

“Te pueden vender un probiótico que tiene millones de lactobacilus acidofilos, millones de bifidobacterias, pero si esa combinación no se ha ensayado en estudios de investigación, no tiene ninguna base científica, por lo tanto no debe ser utilizada”, indica.

Explica que consumir cualquier probiótico no causará efectos adversos, pues son, en general, benéficos para la salud, pero tampoco aportaría el beneficio esperado para tratar una enfermedad gastrointestinal.

“Probablemente no vaya a causar ningún mal, pero no son agentes baratos. Entonces, el sujeto que consume un probiótico sin evidencia científica, lo más probable es que esté tirando su dinero a la basura”, advierte.

Elena Verdú, doctora de la Universidad de McMaster, señala que no debe consumirse cualquier probiótico.

“Nosotros recomendamos probióticos que estén bien avalados por un laboratorio o una compañía conocida, no comprar cualquier probiótico que esté en el supermercado, que muchas veces no contiene lo que dice que contiene”, advierte.

Dieta balanceada

Y sobre su inclusión en el menú diario, los especialistas coinciden que los yogures con probioticos son, en general, alimentos benéficos.

La clave es tener una dieta balanceada y no comer en exceso, pues así hasta los alimentos nutritivos tienen consecuencias, explica Armando Tovar, jefe del departamento de Fisiología de la Nutrición del Instituto Nacional de Nutrición.

“Hay que recordar que el yogur tiene efectos benéficos y también contiene azúcares. Sólo se asocia a obesidad si se suma a una dieta de alto contenido energético”, detalla Ana Burguete, especialista del Instituto Nacional de Salud Pública.

La microbiota, anteriormente conocida como flora intestinal, ayuda al cuerpo a procesar ciertos alimentos de difícil digestión, contribuye a la producción de algunas vitaminas y fortalece al sistema inmune.

Si se altera puede ocasionar problemas de salud, desórdenes funcionales del intestino, enfermedad inflamatoria intestinal y alergias.

Valdovinos explica que hay evidencia científica suficiente que documenta que los probióticos pueden prevenir infecciones causadas por la bacteria clostridium difficile, la cual provoca diarreas y cuadros intestinales graves.

También ayudan en la mejoría de los síntomas globales como dolor abdominal, flatulencias, constipación, producción de gas, consistencia de las evacuaciones y distensión.

Advirtió que su estudio es imprescindible para tener claro su funcionamiento.

“Tenemos 10 veces más bacterias que células humanas, tenemos más genes bacterianos que humanos, lo cual, obviamente, nos traduce que tenemos que estar investigando el papel de las bacterias en condiciones de salud y enfermedad”, afirma el jefe del laboratorio de Motilidad Gastrointestinal del INNCMSZ

Estudiar el funcionamiento de la microbiota, conjunto de microbios que vive en el intestino, podría abrir la puerta a nuevas terapias para tratar enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes, agrega Tovar, jefe del departamento de Fisiología de la Nutrición del Instituto Nacional de Nutrición.