Vivianne Hiriart
Agencia Reforma
Hace algunos años una amiga muy cercana me preguntó mi opinión sobre qué era más conveniente: circuncidar o no circuncidar a su primer hijo. La primera respuesta fue que lo consultara con su pediatra y le pidiera que le diera una explicación sobre los pros y contras de cada opción.
Los argumentos
Entre los argumentos a favor están las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud (OMS) que afirman que quitar el prepucio ayuda a disminuir hasta 60 por ciento el riesgo de infectarse con VIH en los hombres. Esto, porque el prepucio contiene receptores que facilitan la entrada del virus y, por lo tanto, al quitarlo se elimina esa vía de acceso.
Sin embargo, si uno está pensando en sus hijos, quizá se preguntaría: ¿no sería preferible enseñarles más adelante que es importante que usen condón y que eviten riesgos? De todos modos, aunque tengan la circuncisión lo ideal sería que tuvieran esa información y la aplicaran, porque aun existiría un 40 por ciento de riesgo de que se infecten si entran en contacto con el VIH.
Otro argumento es que ayuda a prevenir el cáncer de pene e incluso el cervicouterino relacionados con el virus de papiloma humano (VPH).
Frente a estos dos casos, el VIH y el carcinoma, el Dr. Maximilian Stehr afirma en un artículo publicado en julio en la revista alemana Der Spiegel, que finalmente esos riesgos aparecen cuando el hombre inicia su vida sexual, es decir, a una edad en la que él mismo puede decidir si quiere someterse al procedimiento o no, así que quizá sería a él mismo a quien, en su momento, le correspondería tomar esa decisión.
El otro gran punto que sostienen quienes están a favor es que, al estar circuncidado, es más fácil mantener una buena higiene, con lo que se ayuda a prevenir infecciones. Sin embargo, eso se soluciona aprendiendo a retraer el prepucio al momento del baño y lavarlo adecuadamente, una operación que no dura más de algunos segundos.
No es una extensión de piel inútil
Pero ¿quitar el prepucio solo previene riesgos o expone a otros? El mismo Dr. Stehr explica que, a pesar de que pareciera que el prepucio es una extensión de piel sin mayor utilidad, en realidad tiene sus funciones: En los primeros meses de vida, el prepucio protege al glande de rozaduras y evita que se reseque. Cuando el prepucio no existe, entonces la cabeza del pene tiende a endurecerse. Esto puede llevar a que la abertura de la uretra se constriña y dificulte la salida de orina, una complicación, que según este médico alemán, sucede en el 30 por ciento de los casos.
