Rocío Fonseca
Agencia Reforma
Los niños deben practicar algún tipo de ejercicio para reforzar su sistema motor y mejorar la coordinación, pero dependerá de la edad si practican educación física o participan en clases de estimulación temprana.
“La Sicomotricidad forma parte de la Educación Física, pero ellos se encargan de otras actividades físicas, nosotros nos orientamos a las relacionadas con el sistema motor grueso: lanzar, patear, correr, mover su cuerpo orientado a algo más técnico”, explica Nazario Torres, maestro de Cultura Física por la UdeG y profesor en el Centro Escolar México(CEM).
Para los más pequeños, los expertos recomiendan clases de sicomotricidad -una parte de la estimulación temprana- con las que aprenderán a manejar su cuerpo y mejorarán los movimientos.
“Hay niveles dependiendo de la edad (del niño) en la que se manejan ejercicios con los brazos, piernas, y todo su cuerpo”, dice.
Por medio de actividades lúdicas que involucran ejercicios los pequeños aprenden a conocer su cuerpo, identifican sonidos y movimientos y los relaciones con los animales.
Desarrollan la creatividad, comienzan a entender el espacio, la ubicación geográfica y el paso del tiempo.
“Se prioriza la expresión corporal que trabaja la sicomotricidad gruesa con actividades como el gateo, rastreo, y la imitación de sonidos de animales. Los niños se expresan, desarrollan la creatividad y mejoran la sicomotricidad gruesa, pero hay que manejar las nociones del espacio, orientación espacial, hacer una marcha al entrar a clase para que se ubiquen”.
Lo ideal es que los niños tomen estas clases en un lugar amplio, con el espacio suficiente para no chocar entre ellos y sin obstáculos que dificulten los ejercicios.
“A partir del cuerpo, ellos aprenden a conocerse y relacionarse con el mundo. Hay ejercicios (en estimulación temprana) que desarrollan lo relacionado con lo neuromotor, y sirven para otros aprendizajes que implican más conexiones del cerebro”, platica Torres.
¿Deportes?
La cultura física incluye el desarrollo de la sicomotricidad, pero la principal diferencia entre ellas son los ejercicios, además del espacio en que desarrollan las actividades.
“Con los niños con edades entre 3 y 4 años se trabaja la coordinación para reforzar el sistema motor, es decir, que ellos puedan coordinar el caminar, correr, mover sus extremidades para realizar ejercicio”, comenta.
“Hay un ejercicio que se llama ‘Caperuza’ en que tienen que levantar las rodillas, la idea es que ellos puedan coordinar la carrera y ser más rápidos y veloces”.
La coincidencia en las dos actividades es quienes imparten las clases procuran que sean lúdicas y los peques relacionen con el ejercicio a los personajes, animales y cosas que conocen.
“Tratamos que los ejercicios se relacionen con personajes, animales y cosas que ya conocen, por ejemplo, pasos laterales es el paso de conejo, o hacer los saltos de rana, o la Caperucita. Ello los traducen a movimientos de cuerpo”, explica Torres.
En casa
Apoye a sus hijos en el desarrollo de la sicomotricidad gruesa y acérquelos al deporte con los siguientes consejos.
Ÿ Póngalo a jugar con un aro y pídale que haga movimientos circulares con la cintura, con las manos, con los brazos, con las piernas.
Ÿ Láncele objetos para que los atrape.
Ÿ Déle materiales como la plastilina y déjelo que la manipule.
Ÿ Juegue a las esculturas y dígale que mantenga una posición por 30 segundos (la instrucción puede ser: “Ahora eres un avión, ahora un soldado, ahora una escultura”).
Ÿ Lanzar y atrapar les ayuda a desarrollar lo espacio-temporal y lo académico, porque aprenden a ubicar una letra dentro de una palabra, de un renglón o de un párrafo.
