Fumadores heredan la adicción

Arlett Mendoza

Agencia Reforma

Si usted fuma y es padre, será mejor que elimine esta adicción, pues su ejemplo incrementa el riesgo de que sus hijos consuman tabaco desde la adolescencia, etapa en la que el proceso de dependencia se desarrolla mucho más rápido y de forma más intensa que en la adultez.

“Los hijos de padres fumadores tienen cuatro veces más posibilidades de ser fumadores e iniciar con esta dependencia a edades tempranas que los que no tienen esta adicción. Al fumar, los papás están transmitiendo a sus hijos el mensaje de que hacerlo no es ‘tan malo’”, señala Guadalupe Ponciano, directora de la Clínica contra el Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Además, en estos casos, por lo regular, la cajetilla está al alcance de los adolescentes. Por eso casi siempre el primer cigarro que prueban éstos proviene de sus padres.

En México, los 13 años es la edad promedio en la que los adolescentes comienzan a fumar, lo que representa un riesgo importante, pues durante esta etapa la nicotina causa mayor adicción, indica Laura León, subdirectora de Hospitalización de los Centros de Integración Juvenil.

Esto se debe a que en su cerebro aún no existe la conexión entre el lóbulo frontal, donde se aloja el juicio, y el sistema de recompensa, encargado de hacer sentir placer, lo que favorece que no sean conscientes del nivel de dependencia que pueden tener, explica Ponciano.

Por otro lado, señala que, si a esta edad se aumenta el consumo de cigarros, se producen en el cerebro más receptores de nicotina, lo que genera un desequilibrio del sistema nervioso central, que en el adulto es menos intenso.

Afectaciones múltiples

Si bien los adolescentes que fuman, por su corta edad, no tienen el peligro de presentar alguna enfermedad crónicodegenerativa, sí sufren alteraciones en el funcionamiento del organismo.

“El aparato respiratorio finaliza su desarrollo alrededor de los 13 años, por lo que, si se empieza a consumir tabaco a esta edad o antes, el daño a estos órganos es mucho mayor que si se iniciara a los 18 o 20 años”, indica Ponciano.

La nicotina también incrementa el colesterol malo, por lo que se comienzan a bloquear y endurecer las venas y las arterias, lo que puede propiciar en los hombres una disminución del rendimiento sexual, advierte León.

En las mujeres, precisa, puede afectar el aparato reproductor, lo que se refleja en ciclos menstruales irregulares y falta de ovulación.

Impida el tabaquismo adolescente. Por estos motivos, la Organización Mundial de la Salud recomienda: “Tenemos que hacer que el primer contacto de nuestros niños con cualquier droga (incluyendo el tabaco) se dé cada vez más tarde en la vida de las personas”.

Una de las estrategias para esto es que los padres dejen de fumar, coinciden las expertas.

“De no hacerlo, ellos no tienen la autoridad moral para pedirles a sus hijos que no inicien con esta dependencia. Asimismo, es fundamental que no los manden a comprar cigarros y que eviten adquirirlos en la calle.