La adicción al juego

Ramón Clériga

Agencia Reforma

La proliferación de casinos ha hecho evidente el que muchas personas presentan algunos de los síntomas característicos de los ludópatas. Hay que partir del que existe una modalidad de juego que es una enfermedad, ya que, aunque el juego en general es algo normal y deseable, cuando se constituye en adicción, se convierte en padecimiento.

Muchas personas han llegado a perder dinero, familia, trabajo, relaciones, a causa de su dependencia del juego. Para estos enfermos, el juego es una obsesión en la que puede observarse una falta de control de los impulsos, del mismo modo que en la cleptomanía lo es el impulso de robar, o en la piromanía el quemar cosas.

Hay ludópatas que dicen ganar dinero jugando y también quienes afirman ser expertos en los trucos del azar, pero bien sabemos que si se llaman juegos de azar es porque no hay forma de controlar sistemáticamente los resultados del juego y por lo tanto, poco intervienen las habilidades de la persona para saber cuándo se llegará el ¡bingo¡ o si la ruleta se detendrá en un determinado número, o si el premio de la lotería se venderá en un lugar preciso.

Por otro lado, muchos ludópatas aseguran que jugar les libera de tensiones, les divierte, distrae o les permite tener la esperanza de un futuro sin problemas económicos.

Es difícil reconocer este problema

Los jugadores enfermos raramente reconocen padecerlo, muestran tendencia a mentir incluso a los personas cercanas, a endeudarse para saldar deudas de juego y así poder jugar nuevamente para eliminar la nueva deuda contraída y manifiestan que todo se solucionará enseguida, cuando llegue la “buena racha”.

Minimizan su problema y dicen, como lo hacen otros adictos: “esto lo dejo cuando yo quiera”. Con frecuencia, la ludopatía es una adicción que se presenta asociada a otras como el alcohol, el tabaco, los medicamentos u otras drogas.

Las trampas

Quienes diseñan los programas de las máquinas conocen algunos mecanismos del comportamiento humano y animal.

Refuerzan de tal manera la conducta que quienes padecen alguna debilidad corren el riesgo de convertirse en adictos al juego.

Por ejemplo, las máquinas tragamonedas devuelven al jugador un porcentaje fijo del dinero captado, pero es fácil notar que si se juega de forma continuada, siempre se pierde. Así, mantienen la atención y la tensión del jugador asignando pequeños premios de vez en cuando y como las máquinas pueden ser en cierto modo manejadas por el jugador que selecciona opciones mediante palancas o botones, se le hace creer que de alguna manera controla el resultado de los premios a obtener.

El autor es psiquiatra y psicoanalista. Comentarios: racleriga@yahoo.com.mx