Maneja tu ira

Jorge García

Agencia Reforma

Aglomeraciones,, tráfico vehicular, estrés, conflictos personales. Razones para volverse agresivos hay muchas y parecen aumentar todos los días.

Y aunque la sociedad contemporánea considera políticamente incorrecto la manifestación de la ira, esto no significa que no exista o haya disminuido.

El psicoanalista Alejandro Tamez Morales afirma que junto a la felicidad, la tristeza, el miedo y el deseo, el enojo es una emoción primaria del ser humano.

“Surge como un efecto natural y básico del cuerpo para defenderse y, si es necesario, atacar; cuando aparece provoca ciertos efectos en el cuerpo que son naturales”, comenta.

Teófilo Garza Elizondo, profesor del Departamento de Medicina Familiar del Hospital Universitario, considera que la ira no es mala y es como cualquier otro sentimiento.

“Es energía, la energía por sí misma no es buena o mala, el cómo la usamos o lo que nos motiva a hacer es lo que puede ser considerado útil o no, destructivo o constructivo”, afirma.

Garza Elizondo comparte que se reconocen dos grandes teorías de por qué los hombres reportan niveles más elevados de agresividad que las mujeres.

Una es la biológica, debido a los altos niveles de testosterona, la presencia de ciertos cromosomas asociados a la agresividad y de zonas neurológicas que al ser estimuladas desencadenan crisis de agresividad.

La otra es sociocultural, en la que existen reportes de que la expresión de la agresividad se asocia a la estructura sociofamiliar de la persona y depende, entre varios factores, de la posición jerárquica de ésta, afirma.

“Dice un autor que no existe un ‘monstruo’ de 3 años sin una persona con autoridad en esa familia que lo o la sostenga en sus hombros y lo o la haga sentir con más autoridad que el otro progenitor”, expresa.