Georgina Montalvo
Agencia Reforma
De hecho, la etapa de la adolescencia no termina hasta que se cumplan tres condiciones: que tenga definido un proyecto de vida y en vías de realización, que esté en camino de ser solvente económicamente y su orientación sexual también esté definida, explica Guillermina Mejía, fundadora de la Clínica de Adolescentes.
Según el Censo de Población y Vivienda 2010, existen casi 30 millones de jóvenes mexicanos de 15 a 29 años de edad. Y es el contexto sociopolítico y económico que le ha tocado vivir a esta generación el que ha hecho que la OMS defina como juventud al grupo que se encuentra entre 15 a 27 años, y ya no hasta los 24, pues ahora les lleva alrededor de tres años más las características mencionadas para abandonar la adolescencia.
“Evidentemente, por las crisis económicas que hemos tenido, se ha alargado esta etapa de juventud, ya no hablamos de cambios físicos y demás, pero sí que todavía el ser humano en esta etapa no está logrando tener esta estabilidad.
“Se trata de que los papás nos transformemos en ese faro de puerto que es la luz que ilumina el camino, pero quienes toman las decisiones son ellos. Siempre bajo estrictos límites y reglas claras. Si éstos no están suficientemente claros, seguro habrá conflicto”, señala Mejía, también médica especialista en adolescentes con más de 10 años de experiencia clínica.
¿Cómo hacerlo? No es tarea sencilla, pero desde la década de los 60 existe un profesional especialista que puede apoyar a los padres a entender los procesos de cambio que viven los hijos y, especialmente, que les provee de información y orientación necesaria para resolver problemas específicos con los que se toparán. Se trata de los médicos de adolescentes.
“Se piensa que la adolescencia es la etapa más sana del ciclo de vida, sin embargo, varios son los problemas de salud que la aquejan; una visita al médico de adolescente da la oportunidad, entre otras cosas, de evaluar su crecimiento, detectar el inicio de conductas de riesgo, ponerlo al corriente en cuanto a sus vacunas, y desde un enfoque preventivo, proporcionarle consejería sobre sexualidad, prevención de adicciones, todo desde un entorno amigable y de manera confidencial”, asegura Armando Bustamante, coordinador de la Clínica del Adolescente del Hospital del Niño Morelense, en Cuernavaca, Morelos.
El tránsito por la adolescencia es un proceso complejo por naturaleza y si se vive en un entorno social también complejo es común que se susciten problemas tan variados como los millones de chicos y chicas que existen en el País.
Por esa razón, la atención a este grupo de población se divide en tres etapas. Identifica en cuál se ubica tu hijo o hija adolescente y cuál de los escenarios podrían prevenir asistiendo juntos a una consulta regular.
Considera que la visita al médico del adolescente es la continuación de las visitas al médico pediatra. De hecho, pediatras y médicos familiares son quienes se especializan en medicina del adolescente.
Etapas de la adolescencia Temprana
De los 10 a los 14 años de edad
En esta etapa se recomienda visitar al médico cada seis meses para vigilar y dar seguimiento al aumento de peso, estatura, hábitos alimenticios y detectar si hay algún trastorno de conducta.
Actualmente los problemas comunes en esta etapa son obesidad y trastornos alimentarios como bulimia, anorexia o atracón.
Generalmente éstos se están detectando un año después de que el o la adolescente lo empieza a practicar, cuando su crecimiento físico se está viendo afectado, comenta Mejía.
En esta etapa es importante que papás continúen o entrenen el establecimiento de la “regla de oro” y mantenerla durante toda la adolescencia: límites y reglas claras.
Es cuando se empiezan a notar actitudes de reto y confrontación bajo el argumento expresado por los chicos y las chicas: “es mi vida”.
Media
De los 14 a los 17 años de edad
Según los expertos, es la etapa más delicada en la adolescencia, porque es el inicio de la vida sexual.
“Hoy tenemos, de cada tres adolescentes, dos infectadas con Virus de Papiloma Humano (VPH), lo que indica que no están teniendo los cuidados adecuados en el inicio de su vida sexual. Por eso hay que hacer mucho énfasis en el uso de los métodos anticonceptivos de barrera”, sugiere Mejía.
La interacción sexual y afectiva con la pareja es un aprendizaje de esta etapa, por lo que la consejería sobre higiene, sexualidad y para construir relaciones afectivas sanas es importante, coinciden los especialistas.
“Generalmente sus noviazgos son fugaces, se sabe que los chavos en esta etapa son monogámicos secuenciales, es decir, tienen una pareja y son súper fieles, pero la relación dura 15 días, esto nos genera bastante rotación en cuanto al número de parejas sexuales”, comenta la médica.
La visita anual al médico del adolescente para monitorear la salud sexual y reproductiva, especialmente cómo se está presentando el ciclo menstrual de las jóvenes y la revisión testicular en los muchachos, son básicos.
Ellos deben aprender a autoexplorarse los testículos porque un problema cada vez más frecuente es el cáncer en esa parte del cuerpo, y ellas, la autoexploración mamaria.
“También nos toca un poco hacer de doctores corazón”, dice Mejía, pues un problema preocupante, por común, es la violencia en el noviazgo.
De cada diez parejas, seis están siendo violentados, tanto ellos como ellas, pero principalmente las chicas. Aproximadamente, el 17 por ciento con violencia física, y el resto, psicológica y emocional.
Respecto a la negociación de reglas y límites, la adolescencia media suele ser la más difícil.
“Los papás tenemos que recordar que somos los faros de puerto, que ya no somos los capitanes del barco”, ejemplifica la especialista.
Tardía
De los 17 a los 19 años de edad
En esta etapa, las visitas al médico suelen ser para resolver problemas como infecciones de transmisión sexual, embarazo adolescente y lo que tiene que ver con el proyecto de vida, como la orientación vocacional o crisis de adolescencia.
“Quienes empezaron en adolescencia media con consumo de alcohol, drogas y tabaco, es ahora cuando empiezan con el descontrol, o ya generaron una adicción o viven secuelas como violencia por uso del alcohol”, indica Mejía.
En México, dado que la ciudadanía se adquiere a los 18 años de edad cumplidos, si no se han establecido en la familia reglas y límites claros a los adolescentes, suele presentarse una etapa crítica.
“A veces es un grave problema porque papá y mamá considera que a los 18 puede hacer su cama porque ya está grande; pero cuando me pide permiso de regresarse solo de la prepa le digo que no, porque hay muchos peligros”, advierte Mejía.
Padres temerosos que no saben cómo actuar para soltar al adolescente en medio de un escenario de inseguridad y violencia, suelen no saber cómo manejar esta etapa. Los médicos o psicólogos de adolescentes son una buena guía para darles herramientas de solución.
“La sobreprotección también es peligrosa porque hacen a estos adolescentes atenidos y arrogantes”, agrega Mejía.
Sin embargo, ante cualquier problema, recurrir a la frase “te lo dije” no sirve de mucho, tampoco negar la ayuda. Si se quiere que aprendan a asumir las consecuencias de sus actos, siempre deberá ser bajo la negociación: “Estás en un problema, ¿cómo quieres que te ayude?”, recomienda.
Terminarse de instalar como el faro del puerto debe ser el objetivo de papá y mamá en esta etapa final de la adolescencia.
El faro está fijo y con una luz enorme, es referencia. No se puede mover para donde quiera ir el barco, lo alerta de posibles riesgos y le alumbra el camino para que llegue a buen puerto.
En broma, pero en serio
Este es un ejemplo del tránsito por la adolescencia y cómo se transformar el establecimiento de reglas:
Adolescencia temprana: “Te lavas los dientes y no hay ningún pretexto; lo siento, te los lavas”.
Adolescencia media: “Si no te lavas los dientes, te van a salir caries”.
Adolescencia tardía: “Si te salen caries, tu pagas al odontólogo tu reparación”.
Focos rojos
Ante cualquiera de estos signos, los médicos de adolescentes Armando Bustamante y Guillermina Mejía sugieren a papá y mamá buscar ayuda.
-Cambia o disminuye el aprovechamiento escolar
-Tiene cambios de humor de manera más intensa
-Disminuye o aumenta la ingesta de alimentos
-Permanece mucho tiempo fuera de casa
-Pasa mucho tiempo solo o no tiene amigos
-Deja de realizar actividades que antes disfrutaba
-Duerme todo el día o tiene insomnio o terrores nocturnos
-Tiene problemas frecuentes con los amigos
-Roba o “toma” dinero que no es suyo en casa u objetos en la escuela
-Frecuentemente se queja de dolores, ya sea de cabeza, de estómago, de rodilla, y altera sus actividades cotidianas por ello
Considere natural
Estas actitudes son esperadas en un adolescente sano, si alguna se va al extremo, observe si se combinan con focos rojos.
-Es retador
-Duerme más que antes
-Busca generar grandes amistades al mismo tiempo que se separa de sus padres
-Desea tener su propia recámara o espacio en casa
-Hace bromas, pero lo salvan los límites y las reglas claras
-Se enamora, busca pareja
-Se preocupa por su imagen
-Elige cómo se quiere vestir
¿Qué hicimos mal?
Si la comunicación con su hijo está fracturada, reflexionen en estas actitudes y pidan ayuda si lo necesitan:
-Ignoran la actitud de su hijo por miedo al enfrentamiento. Se hacen “de la vista gorda” en cuestiones importantes y se obcecan en detalles insignificantes.
-Abordan los problemas sólo cuando su enojo llega al límite.
-No respetan su intimidad.
-Le dicen siempre lo mismo.
-Lo sermonean.
-No lo escuchan.
Fuente: “Claves para hablar con nuestros hijos adolescentes”, artículo de Pilar Guembe y Carlos Goñi, autores del libro “No se lo digas a mis padres”.
