Luz Minero
Agencia Reforma
Las mentiras no sólo pueden ser percibidas por detectives expertos en el engaño o equipos sofisticados que aparecen en películas y series de televisión.
Variaciones auditivas y visuales en una persona facilitan el descubrimiento de falsedades.
Un estudio de investigadores de la Facultad de Psicología de la UANL analiza cómo los seres humanos descubren las mentiras y quienes las perciben más fácilmente.
La investigación “Sobre el estudio cognitivo de la mentira humana: Nuevas direcciones empíricas en la exploración de los procesos cognitivos que subyacen el juicio de detección de la mentira”, de Claudia Castro Campos, Ernesto López y Guadalupe Morales, ganó en la categoría de Humanidades en la edición 31 del Premio de Investigación UANL.
El experimento se realizó con 135 personas de 17 y 23 años de edad. Los resultados mostraron que los participantes con un “estilo cognitivo auditivo” desarrollado tienden a discernir mejor la mentira de la verdad.
“Nuestra cultura maneja más la cuestión auditiva, que nos ayuda a identificar si una persona miente a través de ciertos patrones de modulación de voz”, subrayó Castro Campos, investigadora del proyecto.
“Por ejemplo, cuando una persona duda mucho al momento de hablar o cuando tiene constantemente errores”.
Castro explicó qué las mentiras son tan comunes porque cumplen una función social.
“Ayudan como un facilitador para llegar a integrarnos dentro de la sociedad o a ciertos grupos en particular”.
La experta aseguró que la percepción de mentiras es primordial en la sociedad, ya que permite identificar si una persona puede o no, estar a cargo de ciertas funciones.
“El tema es muy relevante porque nos estamos enfrentando a ciertas problemáticas, sobre todo en el ámbito jurídico, en cuestiones laborales y cuestiones que tienen que ver incluso con el ámbito de seguridad”, explicó.
En las entrevistas de trabajo o en los juzgados esta herramienta resulta muy útil, afirmó.
Los premios destacaron también investigaciones en Ciencias de la Salud, Ciencias de la Tierra y Agropecuarias, Ciencias Exactas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, e Ingeniería y Tecnología.
En la competencia participaron 105 investigaciones, pero sólo 7 recibieron la distinción del jurado.
Cada proyecto trató de tener un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente; algunos se encaminaron a mejorar la condición de las pequeñas y medianas empresas y otros buscaron eliminar los contaminantes orgánicos en el agua, o poner atención a la deforestación en determinadas zonas del país.
Los investigadores que dirigieron los estudios recibieron un cheque por 110 mil pesos y las facultades que los representaron la misma suma.
