María de Jesús García
Agencia Reforma
Teme a los hombres
Tía, necesito su ayuda porque cada vez que estoy cerca de un hombre me da miedo, como si fuera a hacerme daño, ¿qué será? ojalá puedas ayudarme. Princess.
Querida Princess, ¿y qué experiencia desagradable tuviste con algún hombre como para que ahora tengas la sensación de que cualquiera podría hacerte daño? Si viviste algo que rompió tu confianza en el género masculino, vas a necesitar asistir a terapia para que puedas poner en palabras lo que ocurrió y para que puedas sacar las emociones que te frenan a sentirte tranquila y puedas reorganizar la manera en la que te relacionas con el sexo opuesto.
¿Cómo defenderse de una cusca?
Hola, Tía, espero que estés muy bien y que tengas todo lo que te mereces, que la vida te sonría y seas muy feliz. Me acerco a ti porque estoy muy desesperado. Llevo casado 20 años con mi esposa y nunca le he sido infiel, sé que es difícil de creer, pero lo hemos logrado gracias a que le echamos muchas ganas, nos queremos mucho y nos acoplamos perfectamente en el aspecto sexual, ninguno de los dos tiene quejas hasta donde yo sé. El problema es que al trabajo entró una chica muy guapa y medio loquita; la mayoría de los hombres quieren meterse con ella y, la verdad, es que tiene muy buen cuerpo, es joven y muy guapa, además de que cae muy bien porque es divertida y buena onda, pero ya me he topado con muchas así y nunca he cometido el error de buscarlas para tener sexo. Lo malo es que yo no la busqué, ella se acercó a mí y me dijo que le gusto mucho, yo la puse en su lugar y le dije que no quería nada con ella, pero insiste, viene a mi lugar y me habla al oído, cuando me saluda me besa muy cerca de la boca y una vez en el elevador se puso frente a mí y me repegó su trasero. No voy a salir con la tontería de que “soy hombre y el cuerpo es débil” porque sé que uno puede controlar sus impulsos, el problema no es la tentación, porque en 20 años he tenido más de una, el verdadero problema es que no sé cómo hacer que me deje en paz. Ya hablé con ella, ya le dije que no me siga molestando porque no caeré en su juego e insiste e insiste. No quiero reportarla al jefe, porque estoy seguro de que al que verán mal es a mí y obviamente no me iré de mi trabajo, en el que ya llevo más de 12 años, por su culpa. Dame un consejo, Tía, ¿cómo me la quito de encima sin armar un verdadero alboroto? Gracias. Sobrino, 45 años.
Hola, querido sobrino, sí creo que eres un hombre fiel, ¿por qué no habrías de serlo si tienes claro de qué se trata el matrimonio que te organizaste? Y no eres el único, existen muchos otros hombres que sí se han comprometido sexualmente con la mujer que se casaron. Ahora pregunto, ¿qué crees que pasaría si ignoras a la mujer?, ¿qué crees que ocurra cuando hagas como si no la vieras, como si no la oyeras, como si no existiera?, ¿por qué aceptas su saludo?, ¿por qué no te levantas cuando ella se acerca? Eso es muy sencillo de hacer. Ni siquiera tienes que darle los buenos días, y menos dejar que te salude de beso, ¿por qué lo permites?, ¿no te das cuenta que es una manera de darle entrada? En el caso del elevador, ¿por qué no te bajaste si ya sabes que desconoce por completo el significado de dignidad? Tal vez entienda el mensaje cuando la ignores y le hagas sentir que no existe. Y, por otro lado, la única manera de ir siendo más equitativos entres hombres y mujeres es castigando las conductas que incomodan, independientemente del sexo de quien las actúa. Dices que no la reportas ante el jefe porque te vería mal a ti, ¿por qué?, Así como una mujer puede decir no a un sexo que no desea, un hombre también puede hacerlo sin que quede en tela de duda su hombría. Entiendo cómo te sientes ante la educación machista recibida en este país, pero si lo de ignorarla no funciona, tal vez la única manera que tienes de frenar a la cusca ésa es hablando con tu jefe, simplemente por la sencilla razón de que en vez de estar realizando su trabajo se dedica a perder el tiempo tratando de seducirte. Esa es una causa para que la echen de la compañía. Por no hacer su trabajo y acosarte. Aunque no quieras verlo. Lo que esa mujer hace es acosarte. Y tal vez puedas darle a la chava el mensaje de que te da pena su comportamiento, porque eso habla de que debe haber tenido una formación familiar muy pobre por lo que ella no cree que valga algo y se ofrececomo si fuera sexoservidora de oficina. Eso es muy feíto y tal vez ni se dé cuenta que así actúa. Díselo, si no te animas a acusarla de acoso sexual.
‘Incesto adoptivo’
Hola, Tía Remedios. Tengo un gran problema; estoy casado con mi mujer desde hace 17 años, pero tengo una hijastra con la que he tenido relaciones sexuales, y quisiera ver si tú me pudieras ayudar y darme un consejo de qué es lo que puedo hacer. Muchas gracias.
José, guardia de seguridad.
Hola, querido José. ¡Nunca me hagan esto! ¿Cómo ser amable y cortés ante semejante asunto que me planteas? Lo primero que se me ocurre es… No puedo publicarlo. Soy pacifista y por lo tanto estoy en contra de la violencia. Dime ¿y qué se te ocurre que puedes hacer o qué quieres hacer? Asumo que me estás hablando de la hija de tu mujer (¿o es la hija de alguna otra pareja tuya?) Si la chamaca es de tu mujer actual, pregunto ¿vas a dejarla y a “casarte” con TU hija “adoptiva”? Si bien es cierto que no hay lazos de sangre, llevas 17 años acompañando a esa muchacha como figura paterna, aunque te la hayas merendado como a cualquier mujer que te hubieras encontrado por la calle; en ningún momento parece que te hayas detenido a considerar que es tu hija por decisión, pues la aceptaste al mismo tiempo que aceptaste hacer pareja con su mamá. Por cualquier lado que le busques está medio en chino que repares la “cagástrofe” que organizaste, en donde quedas como un ser prehistórico guiado sólo por sus instintos más primitivos: Y puedes echarle la culpa a la calentura, a tu mujer, a la chamaca, al agujero de la capa de ozono y a los animales en peligro de extinción, pero la realidad es que la única salida que yo veo es que dejes a las dos mujeres. Pero habrá que ver qué es lo que ellas pueden manejar, ya que tal vez tu mujer termine echando de la casa a su hija si la acusa de haberte “seducido” (el adulto eres tú y para mí el principal responsable). Habrá que ver qué tantas carencias afectivas tienen estas mujeres como para enfrentar la situación que has creado y tomar una decisión saludable.
