Viven tartamudez como una cárcel

Paloma Villanueva

Agencia Reforma

Joseph Piranian habla pausado, toma su tiempo para inhalar una buena cantidad de aire y decir frases enteras sin tartamudear. El estudiante de origen libanés, quien se encuentra en México de intercambio académico en la Universidad Panamericana, habla árabe, inglés, francés, español y armenio.

Su problema apareció a los 2 años y lo ha acompañado hasta ahora que tiene 23; cuando estudiaba la escuela primaria empezó a acudir a terapias psicológicas y de lenguaje, pero el miedo a tartamudear no lo abandonaba, era tímido, retraído y evitaba interactuar con la gente.

Miedo e inseguridad, dice el estudiante de maestría en Comercio Internacional, son lo que provoca que al intentar decir una palabra, salga una sílaba repetitiva, lo que causa ansiedad, frustración y termina por aislar a la persona.

“Muchas veces para no tartamudear me quedé sin hablar y por supuesto eso causa mucha frustración, porque a veces quería contribuir a alguna conversación, pero no lo hacía por la tartamudez y después me sentía muy frustrado.

“También cuando estaba con mi familia y todos sabían que tengo una tartamudez, muchas veces no quise hablar porque a veces te invade un sentimiento de culpabilidad porque sabes que tu familia te ama mucho y hace todo lo necesario para que estés feliz, entonces no quieres desilusionarlos”, dice.

Joseph define a la tartamudez como un miedo que recluye a las personas en una especie de prisión interna y, aunque sabe que no es curable, asegura que es posible controlarla, hablar de manera fluida y relacionarse sin ningún problema.

En Inglaterra, el joven se inscribió al programa McGuire y aprendió técnicas de respiración para entrenar su diafragma y conseguir fluidez en el habla.

“El programa nos enseña a ser proactivos y, por ejemplo, ahora que tengo las técnicas y las maneras para hablar con más control, cuando quiero hablar lo hago y es una nueva puerta para un tartamudo.

“Cuando tienes una técnica sistemática para controlar la tartamudez no tienes la misma ansiedad porque sabes que si llegas a tener bloqueos tienes las estrategias para controlarlos y para continuar con la conversación”, explica.

Por ello, a quienes sufren la misma condición que él, les aconseja no reaccionar negativamente ante los bloqueos que impiden decir una palabra completa, porque el estado mental y psicológico es fundamental para superar el problema.

Y agrega que quienes conviven con tartamudos no deben completar las palabras por ellos, porque en vez de ayudarlos los perjudican.

“Traten de no completar las palabras del tartamudo porque él realmente quiere decir completas las palabras y si lo acostumbras a no terminar las frases, entonces el joven o el niño quizá no desarrolle la mentalidad de superarlo a través de su fuerza interna”, apunta.

INFORMACIÓN

www.programamcguire.com.mx