Por Esther Cepeda,
The Washington Post
CHICAGO — “Sábado Gigante”, un programa de variedades en español de Univisión, finalizará su transmisión en septiembre, después de 53 asombrosos años en el aire. Ha sido el mayor fenómeno de TV del que, la mayoría de los que no son hispanohablantes nunca ha oído hablar, y ha sido parte integrante de las familias hispanas desde que saliera al aire en Estados Unidos en 1986.
Fue alrededor de esa fecha cuando mi tía y mi abuela comenzaron a ver el programa con su locutor, Don Francisco, los sábados por la tarde, en lugar del espectacular programa de CBS “Solid Gold”, que presentaba a la estrella de ligeros cabellos, Marilyn McCoo y la desagradable marioneta, “Madame”.
No hace falta decir que no me gustó nada el cambio de canal, por lo que los sábados por la tarde se me encontraba en cualquier otro lugar de la casa. Excepto durante la cena, cuando me veía expuesta a las repulsivas payasadas, bromas racistas y clasistas de Don Francisco y, por supuesto, a los meneos de las mujeres, que mostraban prácticamente todo a fin de obtener su gran oportunidad en el mundo del espectáculo.
No soy la única a quien el programa repugnaba y que está feliz de su inminente final. Aura Bogado, escritora y editora de Colorlines, un blog de noticias sobre la justicia racial, analiza el programa en TheGuardian.com de una manera que nunca consideré, ya que generalmente traté de ignorarlo lo mejor que pude en casa de mi tía y no lo vi ni una vez desde que me fui de casa a la universidad: “Los que nos criamos viendo a Don Francisco también crecimos teniendo que aceptar su persistente objetivación de la mujer para disfrutar (o soportar) su programa.
Aunque no tenía las palabras para expresarlo de niña, ver la forma en que Don Francisco trata a las mujeres me hacía estremecer –y todavía lo hace. Uno de los segmentos más conocidos de ‘Sábado Gigante´, por ejemplo, es “Miss Colita”, un concurso en que las mujeres caminan por el escenario en tangas, mientras Don Francisco comenta y los miembros del público votan por sus nalgas favoritas.
Las participantes de “Miss Colita” se inscriben para el concurso –pero también deben aguantar las constantes miradas y manoseos de Don Francisco.”
Lo que siempre me pareció muy irónico, sin embargo, es que un gran creyente en la adquisición del inglés, sin darse cuenta, permitiera que tantos lo evitaran.
En un ensayo titulado “Las seis etapas de Don Francisco para mejorar el inglés”, incluyen llevar siempre un diccionario español/inglés, hablar con gente que no hable español, escuchar medios de lengua inglesa todos los días, leer diarios y revistas en inglés, etcétera.
Eso era en 1959, cuando sumergirse en inglés en los Estados Unidos no era una opción.
No había empresas que intentaban hacer dinero de una base consumidora hispana, brindándoles noticias y entretenimiento en español en la radio, en los medios impresos y en TV.
Qué ironía que en 1986, cuando mi abuela, que fue la única persona de mi familia que nunca aprendió inglés, escogió que la entretuvieran en español con contenido traído de Chile, No importa.
Estamos en 2015 y ya he superado el temor de que los medios en español permitan que generaciones enteras de inmigrantes pierdan las mejores oportunidades de aprender inglés. Por suerte las cosas no han salido así.
El 61 por ciento de los adultos latinos en Estados Unidos dice que puede sostener una conversación en inglés “muy bien” o “bastante bien”, De cualquier manera, “Sábado Gigante” pronto saldrá del aire y me despido de él con sumo placer.
