Nora Alicia Estrada
Agencia Reforma
Una vez más, Lindsay Lohan se salvó de ir a la cárcel al llegar ayer a un acuerdo con los fiscales en la Corte Superior de esta ciudad.
Sin embargo, la controversial actriz deberá pasar 90 días en un centro de rehabilitación, además de realizar 30 días de trabajo comunitario y tomar 18 meses de terapia psicológica en Nueva York por tres cargos derivados de un accidente vial en que participó el año pasado.
Lohan deberá permanecer en el centro de rehabilitación sin salir del lugar hasta terminar la condena de 90 días.
La estrella enfrentaba hasta un año de cárcel por tres cargos menores relacionados con la colisión que sufrió el 18 de junio de 2012 en la Pacific Coast Highway, en la costa californiana, así como por haber violado su libertad condicional tras una condena por hurto en 2011, que implicó tomar un collar en una tienda de joyas de Venice, California.
Los cargos fueron por conducir en forma errática, proporcionar información falsa a un oficial y voluntariamente resistir, obstruir o retrasar a un oficial en su trabajo.
Lohan hizo un viaje de última hora desde Nueva York para acudir ayer a la Corte, donde sus abogados negociaron con la fiscalía durante más de una hora antes de que ella, quien insistió en su inocencia hasta el último momento, aceptara el acuerdo.
Escoltada por varios abogados, la actriz llegó a la Corte con 48 minutos de retraso.
Desde que bajó del vehículo que la trasladó del aeropuerto al juzgado, Lohan lució demacrada aunque sonrío a los fotógrafos; además, una mujer lanzó brillos dorados a su paso, lo que pareció agradar a la actriz.
Vestida con un traje blanco con rosa, Lohan, de 26 años, estuvo en constante comunicación con sus abogados y hubo momentos en los que lució desesperada.
Luego de oír la sentencia, con un rostro más relajado, salió del lugar como llegó: escoltada por sus abogados.
