Reflexiones
La Raza del Noroeste
Este lunes se celebra en todos los Estados Unidos el Día de la Independencia, como en todos los países donde se festeja, la fecha patria carga un alto contenido cultural en su celebración.
Y nos referimos a la forma como se hace; cada uno de nosotros conoce las tradiciones de su país, y la mayoría ya hemos aprendido que el 4 de Julio acá tiene mucho que ver con asados, vecinos, y juegos pirotécnicos.
Estos últimos son parte de una larga tradición en este país, que no solo se compone de las grandes presentaciones organizadas a nivel de ciudades enteras, sino que a nivel de vecindarios se convierte en oportunidades de diversión en la calles.
Pero la pólvora es un peligro, y si hay quienes conocemos de sus peligros, somos nosotros, los hispanos inmigrantes.
Muchos de nosotros llevamos el uso de la pólvora por tradición en nuestras familias y en los vecindarios donde crecimos; nos divertíamos con ella en celebraciones patrióticas o en Navidad y Año Nuevo.
Por supuesto, todos recordamos las dolorosas secuelas de las semanas siguientes a las celebraciones, las historias y las estadísticas de incendios, de muertes accidentales y de niños quemados.
Por eso, aunque los juegos pirotécnicos sean una tradición local, y pare muchos de nosotros también una tradición cultural, es importante que este 4 de Julio vivamos esa parte de la fiesta con responsabilidad.
Es difícil decirle a un niño que no puede jugar con pólvora si todos los demás en el vecindario lo están haciendo, pero los padres de familia debemos buscar la forma de permitirles alguna entretención en ese sentido, sin exponerlos a peligros graves e innecesarios.
Aunque es un poco más difícil si no crecimos aquí, hay formas de evaluar qué tipo de pólvora se les puede comprar a los niños sin que corran mayores riesgos, como en todo, hay versiones “benignas” y
“malignas”, de esta forma de entretener.
Por favor escuche las recomendaciones básicas en este sentido, no los deje solos por largo tiempo, no les compre pólvora peligrosa, y manténgase en sus cinco sentidos, para poder cuidarlos.
