Por LYNN ELBER
LOS ANGELES (AP) — Charlie Sheen fue despedido el lunes de la exitosa serie “Two and a Half Men” tras las continuas parrandas del actor, varias hospitalizaciones y una amarga campaña en los medios de comunicación contra sus jefes.
Warner Bros., encargado de producir la serie difundida por la cadena CBS, dijo en un comunicado que la decisión fue tomada luego de “una evaluación cuidadosa” y entró en vigencia de inmediato. Aún no se ha decidido cuál será el futuro de la comedia sin su estrella, dijo un vocero de Warner Bros., Paul McGuire.
El actor de 45 años, que ha utilizado a la televisión, la radio y las redes sociales para expresar ampliamente sus ideas, no se quedó callado.
En un mensaje de texto enviado a The Associated Press, Sheen respondió con un insulto y la frase “ellos pierden”, seguida de la palabra “gnomos”. Al preguntarle si planea demandarlos, Sheen respondió “en grande”, y cuando se le preguntó cuál sería su siguiente paso, el actor dijo: “uno grande”.
La desordenada vida personal de Sheen llevó a que Warner suspendiera la producción del programa en esta temporada.
Se le hizo una llamada al abogado del actor, Marty Singer, solicitándole un comentario, pero no respondió de inmediato. La CBS también se negó a comentar al respecto.
El despido culminó una batalla muy pública y poco común entre un actor estelar de Hollywood y sus patrones, en la que Sheen afirma que tiene el derecho de vivir como le plazca —incluido su consumo de drogas ilegales, el cual ha reconocido, aunque aseveró que actualmente se encuentra libre de ellas_, siempre y cuando se presente sobrio y listo para trabajar.
La serie “Two and a Half Men”, lanzada en el 2003, tenía como protagonista a Sheen como el soltero mujeriego Charlie Harpers, quien vive una vida familiar con su neurótico hermano, el divorciado Alan (interpretado por Jon Cryer) y el hijo de éste, Jake (Angus T. Jones).
Tanto los estudios Warner como la CBS ya se habían visto obligados a sopesar la participación de Sheen en la serie cuando éste fue sometido a una rehabilitación por adicciones y a dos divorcios escandalosos de su segunda esposa (Denise Richards) y su tercera (Brooke Mueller Sheen).
En un lado de la balanza estaba el actor estelar con una vida muy complicada, y en el otro la comedia más exitosa y más lucrativa de la televisión estadounidense, que ayudó a apuntalar la programación de los lunes para CBS y le permitió a los estudios Warner obtener ganancias de cientos de millones de dólares.
El mes pasado, Warner canceló los últimos ocho episodios de la serie, cuya temporada más reciente constaba de 24 capítulos, por estar en desacuerdo con la conducta pública de Sheen y sus críticas al productor ejecutivo Chuck Lorre.
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