Tucanes esperan volver pronto a su ciudad, Tijuana

Por NATALIA CANO

MEXICO (AP) —

El teniente coronel Julián Leyzaola, jefe por entonces de la policía de Tijuana, dimitió la semana pasada del cargo de subsecretario de Seguridad Pública de Baja California, al que llegó en noviembre del 2010.

“Cuando se nos dé la oportunidad de regresar a Tijuana, la gente tendrá más ganas de vernos, y nosotros tendremos más ganas de tocar. No creemos que pase mucho tiempo sin que podamos volver a Tijuana”, apuntó Mario Quintero, vocalista y líder del grupo musical, en entrevista con la AP.

“Somos el primer grupo en la historia, por lo menos en México, al que se le prohíbe tocar al aire libre en Tijuana. Que yo sepa no hay otra agrupación a la que se le prohíba tocar”, dijo Quintero. “Afortunadamente, Tijuana es sólo un pedacito del país. Nos hemos presentado en muchos municipios, en muchas presidencias, ferias. Afortunadamente podemos tocar en casi todo México, Estados Unidos, Centro y Sudamérica”.

Los Tucanes, uno de los máximos representantes de la música norteña mexicana, se han quejado por años de que sus temas no suenan en radios nacionales y dicen que su nuevo disco, “El árbol”, también es censurado en emisoras mexicanas.

El vocalista dijo que el no tocar en Tijuana los entristece.

“No lo vemos justo, no estamos haciendo nada malo, no es justo que al público le prohíbas un gusto. La gente, por decisión propia, compra un boleto y va a escuchar música, y si el gobierno está actuando en contra del pueblo, entonces se está contradiciendo, está haciendo mal uso de su poder”, opinó Quintero.

Insistió en que la prohibición que les lanzó Leyzaola, quien fue clave en la detención de capos de diferentes cárteles de la droga en Tijuana, atenta en contra de su libertad de expresión.

“Atenta en contra de nuestro trabajo, de nuestra público, de nuestra disciplina. Somos personas dedicadas a nuestro trabajo, a nuestra familia, personas que sólo buscamos el sustento de nuestras familias y el entretenimiento de nuestro público”, señaló.

La violencia en Tijuana ha menguado desde principios del 2010, aunque se siguen registrando episodios violentos. En el 2008, la ciudad estaba en la cúspide de la guerra territorial entre narcotraficantes.

Quintero volvió a defenderse de las acusaciones sobre una supuesta relación con narcotraficantes y justificó el haber emitido el polémico “narcosaludo”, argumentando que se debió a una medida de seguridad.

“¿Cómo nos podemos proteger nosotros mismos? Dándole atención a la gente, haciéndola sentir bien, porque nosotros somos cinco o seis músicos y tenemos nuestro equipo, pero afuera hay 10.000 o 20.000”, señaló. “Si hay un mafioso en el público, no es culpa de Los Tucanes de Tijuana. Si hacen lo que hacen con el gobierno, con la policía, entonces, ¿qué no pueden hacer con nosotros los músicos? No es nuestro compromiso pedirles ID (una identificación), o su currículo”.

Los Tucanes, quienes participaron en la segunda edición del Festival Vive Grupero el sábado en Ciudad de México, promocionan su más reciente producción discográfica, “El árbol”, conformado por 15 corridos. El primer sencillo promocional de la banda de seis músicos es “El Jefe de la Sierra”.

“Los corridos son muy nobles. Para nosotros los músicos representan contar una historia, no vulgaridades, porque caer en la vulgaridad no es respetar la libertad de expresión. Los corridos son películas de tres minutos, que la gente quiere escuchar porque se sienten parte de esa realidad”, dijo el intérprete de canciones como “La Chona” y “El Tucanazo”.

Agregó que una de las canciones que el grupo tiene como propuesta para lanzar como segundo sencillo es “El Diablo”, incluida en la banda sonora de la película mexicana “El Infierno” de Luis Estrada, pues el tema logró gran éxito después de la exhibición del filme en las salas de cine en 2010.

Los Tucanes, quienes en 24 años de carrera han vendido más de 13 millones de discos, son uno de los máximos exponentes de los llamados “narcocorridos”, que por definición se basan en historias de situaciones que viven los narcotraficantes.