Cuando el corazón se apaga

Karla Torres

(Agencia Reforma)

Cada vez es más común escuchar historias o conocer casos de gente joven, aparentemente saludable, que fallece de una falla cardiaca sin ningún aviso o signo previo de enfermedad. En los últimos 10 años, la edad promedio de la población que fallece a causa de una enfermedad cardiovascular ha disminuido de 60 a 40 años, señalan los expertos.¿La explicación? Los cambios en los estilos de vida: más tabaquismo, uso de drogas, mayores índices de estrés, depresión, obesidad y sedentarismo. "Sí ha habido un aumento, es observacional. Ha bajado muchísimo la edad promedio de las muertes cardiovasculares. Estamos hablando de estadística empírica, ha caído año con año en la última década", dice Gerardo Pozas, cardiólogo electro fisiólogo y profesor de cardiología del Tec de Monterrey. "La edad promedio de los infartos en México estaba en los 60 años, ahora anda en los 40 años, y el caso de Harp Calderoni es ilustrativo". Además, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en México y el mundo. En todo el espectro de este tipo de enfermedades existe un evento cardíaco que es mortal en un 98 por ciento de los casos, que llega sin aviso y sin que la víctima supiera de su existencia: la muerte súbita.
 
¿QUÉ ES?
No es lo mismo un ataque al corazón o infarto a un evento de muerte súbita, mejor conocido como paro cardíaco, que es resultado de una falla eléctrica en el corazón. "Una cosa es infarto, que es la obstrucción de una arteria que irriga al corazón y es responsable de un buen número de decesos en poblaciones como la nuestra. "No todos los casos de infarto terminan en muerte. Otra cosa es un paro cardíaco o muerte súbita, una falla eléctrica en el corazón, y es fatal si no se atiende correctamente en los primeros minutos", dice Pozas.
La mayor parte de las personas que presentan un evento de muerte súbita no tienen antecedentes de problemas cardíacos, pueden ser jóvenes o llevar un estilo de vida impecable. Otros pacientes en riesgo son aquellos que padecen insuficiencia cardiaca, cuya capacidad de bombeo está disminuida y quienes tienen problemas en la estructura del corazón o en su función eléctrica. "Hay gente que nace con defectos congénitos o hereditarios que tienen predisposición a arritmias desde la infancia o adolescencia, que son problemas que se heredan de padres a hijos.
"Desgraciadamente un paro cardíaco es la primera manifestación de una enfermedad cardíaca en el 50 por ciento de los casos, y a veces es la primera y última", explica el especialista. El paro cardíaco es mortal en el 98 por ciento de las veces y el 80 por ciento de los paros ocurren en el domicilio del paciente; de estos el 40 por ciento no son presenciados por nadie. "Es fatal porque ocurre súbitamente, el paciente se desmaya, deja de respirar y si no hay alguien que lo atienda enseguida correctamente, el paciente fallece", explica Arnaldo Sarabia, jefe de medicina interna del Hospital Santa Engracia.
 
¿ESTOY EN RIESGO?
Aunque es difícil predecir si alguien está en riesgo o no de sufrir un evento de muerte súbita, existen factores que indican si alguien está en peligro, por ejemplo, si la persona tiene historial familiar de problemas cardíacos. Para estos pacientes lo más recomendable es acudir al médico desde la adolescencia para someterse a exámenes y así detectar si existe algún problema genético. "Es importante que la gente vaya a checarse, que vaya con su cardiólogo. No hay un consenso mundial respecto a la edad que el paciente debe ir a su primer chequeo.
"Lo ideal es que vaya a una edad temprana y de ahí se evalúe para ver qué tan seguido debe de ir, hay que individualizar
cada caso, -recomienda Pozas, también miembro fundador de la Sociedad Mexicana de Electrofisiología y Estimulación Cardíaca.
Sí llevas una vida sedentaria, eres fumador, padeces obesidad o diabetes, depresión o vives sometido bajo mucho estrés, también estás en riesgo," dice Sarabia.
Para la población sin antecedentes familiares de problemas cardíacos ni factores de riesgo como obesidad, diabetes o tabaquismo, los especialistas recomiendan, en varones, acudir al cardiólogo para su primera evaluación a los 40 años y en mujeres, a los 45.
 
¿SE DISMINUYE EL RIESGO?
Una vez que se evalúa a un paciente y se determina que está en riesgo, los especialistas optan por implantar un dispositivo en el corazón, conocido como desfibrilador automático implantable, que reduce el riesgo de muerte considerablemente.
"Los pacientes con alteraciones genéticas e insuficiencia cardíaca están en riesgo de muerte súbita. En estos casos se puede evitar con la colocación de un desfibrilador automático implantable, es un marcapasos que puede dar una descarga eléctrica interna", dice Érick González, ponente en el congreso de la sociedad cardíaca, que se llevó a cabo este fin de semana.
Con este implante, los pacientes tienen hasta un 98 por ciento de probabilidades de sobrevivr a un paro cardíaco.
"Más del 95 de pacientes que tienen un evento de este tipo mueren, sin embargo, si a los pacientes tienen un desfibrilador, el 98 por ciento de los pacientes puede sobrevivir. En los primeros 30 segundos tenemos un 90 por ciento de recuperar al paciente, si hacemos una maniobra, es decir un choque eléctrico", dice González.
El paro cardíaco es un problema eléctrico, esto no solamente le sucede a la gente obesa o sedentaria, esto le ha sucedido también a atletas y gente sana. Por eso es importante acudir al médico para evaluar los riesgos y poder prevenir en caso de que se detecte alguna anomalía.
"Si tienes predisposición genética, aunque lleves un estilo de vida sano y seas metódico, esto sucede. Son enfermedades genéticas", asegura Pozas.
 
FALTA CULTURA PARA DAR AUXILIO
Una poderosa razón para que los paros cardiacos tengan una mortalidad tan alta, es la falta de educación que existe entre la población mexicana acerca de primeros auxilios, especialmente en las maniobras de resucitación.
"La población no está sensibilizada respecto al uso de maniobras de resucitación cardiopulmonar, que sería el tratamiento inmediato, antes de que llegue la ambulancia para hacer una desfibrilación.
"El tratamiento efectivo para esto es desfibrilación, los choques eléctricos. Sólo aquellos a quienes les ocurre cerca de un hospital o en el hospital son los pacientes que se pueden salvar, "-dice Gerardo Pozas, cardiólogo electrofisiólogo.
Con él coincide Érick González,miembro de la Sociedad Mexicana de Electrofisiología y Estimulación Cardíaca, quien además señala que en México no existen desfibriladores (aparatos de choques eléctricos) en lugares públicos como en países del primer mundo.
"Esto es muy importante porque en México no existen desfibriladores externos en lugares públicos, incluso en hospitales, en pisos no hay. En otros países se encuentran en aeropuertos, restaurantes, lugares concurridos".