JESSIE L. BONNER
NAMPA, Idaho, (AP) — Hace dos años, a Néstor Castillo le alcanzaba un viaje en su camioncito para transportar todas las golosinas y tortillas mexicanas que le vendía a un puñado de negocios en Idaho. Hoy Carrillo tiene cuatro camiones, tres empleados y hace entregas a 110 comercios de tres estados, incluidos Washington y Oregón.
A menudo hace paradas en El Centro, un negocio ubicado en una zona comercial casi vacía en Nampa, para demostrar su gratitud hacia el centro financiero donde le dieron su primer seguro para automotores cuando llegó al sudeste de Idaho hace siete años.
En el negocio, un pequeño ejército de personas trabaja en la preparación de declaraciones impositivas, operaciones de bienes raíces y seguros. Los carteles están en español, pero los empleados son bilingües. Un guatemalteco de 35 años que vino hace poco a Estados Unidos y estaba alquilando una vivienda para su familia en Caldwell pensó que abundaban las oportunidades en este sitio.
El poder adquisitivo de los hispanos de Idaho creció un 11,3% el año pasado, a un ritmo superior al de los hispanos del resto del país y al de los no hispanos del estado, según un informe del Centro Selig para el Crecimiento Económico de la Universidad de Georgia.
Los hispanos, el grupo minoritario más grande de Idaho, están gastando un 486% más que en 1990 en cosas como alimentos, ropa, vivienda y vacaciones, señaló Jeffrey Humphreys, director del Centro. Los hispanos mueven 2.300 millones de dólares en Idaho, donde el poder adquisitivo de la población en general es de 43.900 millones de dólares.
En otros dos estados del noroeste se registran progresos similares: en Washington, el poder adquisitivo de los hispanos subió un 495% desde 1990 y es hoy de 12.200 millones de dólares anuales, indicó Humphreys, en tanto que el poder adquisitivo de los hispanos de Oregón trepó un 661% en el mismo período y es de 6.600 millones de dólares.
En Idaho, donde los hispanos representan un 10% de su población total de 1,5 millones de habitantes, según la Oficina del Censo, es imposible ignorar la popularidad de todo lo relacionado con los hispanos.
En El Centro de Canyon, uno de los diez condados de Idaho donde los hispanos aportan más del 10% del dinero en circulación, el presidente de la empresa David Cahoon dijo que su firma hace mucha publicidad radial.
El centro tiene unos 10.700 clientes, la mayor parte de los cuales trabajan en plantas de fabricación de quesos, empacadoras de carne y granjas.Cahoon dijo que algunos de sus clientes se quedaron sin trabajo y contemplaron la posibilidad de volverse a México, pero que al mismo tiempo se notó otra tendencia: aumentó la cantidad de hispanos que compran viviendas y también tomó impulso la actividad de firmas orientadas a satisfacer las necesidades de ese sector.
“Pensé que mucha gente prepararía sus declaraciones impositivas y se irían”, expresó Cahoon, un empresario de 31 años oriundo de Alabama. Pero ello no sucedió.
Su firma trabaja más que nada con la comunidad hispana, que siente que en el Centro son bien atendidas las necesidades de inmigrantes que con frecuencia no dominan bien la cultura ni la forma de hacer las cosas en este país.
En su pequeña oficina, Cahoon recuerda un cliente que llamó a El Centro pidiendo ayuda al no poder encontrar el número de teléfono de una tienda. Otro individuo que había solicitado un préstamo hipotecario regresó cuando se suscribió sin querer a una revista y no entendía por qué le querían cobrar.
A pesar de sus progresos, una cuarta parte de los hispanos de esta región viven en la pobreza.
“No nos olvidemos de que la población hispana sigue siendo más pobre que la población anglo en general, de que todavía quedan muchas barreras por derribar”, expresó Sonia Martínez, directora de desarrollo económico comunitario de Partners for Prosperity, organismo sin fines de lucro que busca ayudar a los pobres.
