Roberto Ramírez
Agencia Reforma
MÉXICO, DF .- ¿Busca un automóvil que sea rápido y que lo parezca más? ¿Es usted una persona extrovertida? ¿Le gusta llamar la atención bajo la luz roja del semáforo? ¿Le sobran más de 400 mil pesos?
Si respondió de manera afirmativa a las anteriores preguntas entonces no hay duda, el Ford Focus RS es su tipo de auto. Pero si en al menos un cuestionamiento respondió “no”, la recomendación más sensata es que busque otro automóvil.
Elementos como su llamativo color verde, su estilo “rápido y furioso”, su rígida suspensión y sus 305 caballos de fuerza convierten al Focus RS en un auto especial, que busca conductores especiales (tímidos y pusilánimes abstenerse) y que Ford espera que no sean más de 100, ya que ese es el número de unidades que habrán disponibles en edición limitada.
Su aspecto es básicamente el de un auto de rally sin patrocinios, con su agresivo frente, rines de 19 pulgadas, el enorme alerón trasero y el difusor de aire en la parte baja de la defensa trasera.
Y precisamente como un homenaje al Focus que participa en el Campeonato Mundial de Rally hay que ver al Focus RS.
Sentarse en el asiento del conductor del Focus RS es una emocionante invitación, una auténtica provocación a oprimir el botón de encendido, engranar primera, pisar a fondo el acelerador y liberar el embrague. De eso se trata este auto, de manejarlo.
Uno no se sienta en este auto, se lo pone. Una vez sumergido en el asiento Recaro no hay un centímetro a donde moverse. Cuerpo apresado. Manos al volante. Pies a los pedales. Vista y demás sentidos en el camino. Emoción. Vértigo. Desenfreno. Impulso. Velocidad. Vagón de montaña rusa para 4.
El sustento de tan deportiva imagen y su brutal desempeño es el 5 cilindros en línea turbocargado de 2.5 litros de desplazamiento, motor que entrega 305 caballos de fuerza y 324 libras por pie de par motor.
En aras de hacerlo más ligero se prescindió de la tracción integral, de manera que la fuerza de torsión que genera la planta de poder es suministrada al eje delantero mediante una caja de 6 velocidades.
Gracias a lo anterior se mantuvo el peso del vehículo en 1 mil 468 kilogramos, y por ende se logró una favorable relación peso/potencia de 4.81 kgs/hp, cifra muy meritoria para un hatchback deportivo.
En este caso las apariencias no engañan. Luce rápido y es rápido; logra el 0 a 100 kilómetros por hora en 5.9 segundos y supera sin mayores problemas los 260 kilómetros por hora.
Buena combinación hacen la extraordinaria rigidez del bastidor, el ajuste de las suspensiones y la aguda dirección.
Eso sí, la marcha es dura, y si no está dispuesto a lidiar con baches, topes y demás protuberancias callejeras, bien puede optar por la versión ST, o por otro “hot hatch” más civilizado y menos castigador (hay excelentes opciones en el mercado).
Pero si es de los que realmente disfrutan de una carretera sinuosa difícilmente encontrará un auto tan veloz y eficaz como el Focus RS. Cuando se dé cuenta se encontrará buscando pretextos para ir a pasear fuera de la ciudad.
Trazar una curva y encontrar su vértice es sólo cuestión de apuntar con la mirada y de sutiles movimientos de las muñecas; este auto va por donde uno quiere y como uno quiere.
Pese a su gran potencia y la tracción delantera, no hay vicios como el “torque steer” o un subviraje notorio. Su comportamiento en curvas es neutral y pasa de una a otra con naturalidad, pero con el control de estabilidad desconectado se puede deslizar juguetonamente el eje trasero ante ligeras transferencias de peso.
Los frenos están a la altura de las capacidades del RS, con una de respuesta inmediata y resistente. Realmente uno puede abusar de este auto sin esperar una mala respuesta a cambio.
