Su prioridad es el manejo

Alberto Bortoni

Agencia Reforma

La compañía del zoom-zoom ha logrado mantener este toque juvenil y deportivo y de una forma muy coherente. Hoy en día es común que un auto quiera aparentar algo que no es, pero ese no es el caso del Mazda 3.

Los diseñadores han creado una apariencia exterior en armonía con la sensación dinámica del auto; en pocas palabras se maneja de forma tan deportiva como el exterior aparenta.

No es un tremendo bólido, pero en la versión que hemos podido probar, la s Grand Touring el motor es de 2.5 litros. Es un motor grande entre los cuatro cilindros y con 167 caballos de potencia su desempeño no es nada despreciable, incluso con una transmisión automática de cinco velocidades.

Parte del mérito está precisamente en la transmisión. En sus principales competidores las transmisiones están orientadas a maximizar el rendimiento de combustible, en prácticamente todos los casos y sobretodo en los modelos japoneses las transmisiones buscan la relación más alta lo antes posible.

En el caso del Mazda 3 no sucede así y pareciera que la prioridad se ha dado en la sensación y respuesta de manejo. La transmisión hace los cambios en un rango apropiado, sin anticiparse a las revoluciones ni revolucionar en exceso al motor.

La suspensión es firme en el modelo que probamos, una calibración deportiva que no llega a ser incómoda. Quizá en el segmento será la más rígida y así se sentirá sobretodo en las plazas traseras pero es un segmento bastante cómodo en la mayoría de los casos.

Una de las cualidades de los modelos de Mazda es la sensación del volante.

El volante en sí tiene un diseño clásico de tres brazos y con algunos controles colocados de forma discreta y es de un diámetro corto. La relación de giro es bastante rápida y con una sensación muy directa para el conductor.

El conjunto de dirección y suspensión dan bastante seguridad para una conducción entusiasta. Incluso a velocidades de autopista es posible mantener un paso rápido a través de curvas y de tráfico.

Además de las buenas prestaciones la versión que hemos probado del Mazda 3 brilla por su amplio equipamiento. Mazda ha colocado prácticamente todos los accesorios y comodidades que tenía disponibles en este modelo y esto incluye un sistema de audio Bose, con sistema bluetooth, rines de 17 pulgadas, faros bi-xenón con movimiento en curvas, aire acondicionado automático de dos zonas y asientos en piel con calefacción. Es decir, el equipamiento que esperaríamos en un sedán de lujo en un modelo compacto y no tan llamativo.

Quizá el único problema del equipamiento es que se refleja directamente en el precio. El precio de la versión que hemos podido probar está en los 321 mil 700 pesos.

Esto lo deja como uno de los más caros en su segmento e incluso por arriba de las versiones iniciales del segmento de sedanes inmediato superior como el Mazda 6, Honda Accord y Volkswagen Passat.