Juan Carlos García
Agencia Reforma
Su buena condición física ha sido parte importante en su recuperación; sin embargo, Alejandra Guzmán afirma que su mejor bálsamo para salir adelante de un mal tratamiento estético que puso en riesgo su vida han sido la música, sus amigos, su público y su hija.
Tras los momentos difíciles que vivió en octubre pasado, Ale, quien hoy lanza a la venta su disco Único, no quiere saber nada más de tratamientos estéticos, y afirma que nunca recurrirá a ellos para mejorar su aspecto físico.
“Después de la operación que me hicieron para quitarme todo eso, y con la que me salvaron la vida, no quiero saber nada de eso ni de nadie. No me interesa. Es la última operación, sí, espero que sea la última.
“Tengo mucho qué hacer aquí. Mi mundo es mi hija Frida Sofía, mi música, mis amigos, mi familia, la gente que trabaja conmigo, mi público, todos son parte de mi recuperación”, cuenta La Guzmán vía telefónica desde su casa.
Para la Reina del Rock de nada sirve arrepentirse por haber recurrido a inyecciones para mejorar el aspecto de sus glúteos, menos hacer berrinche o buscar culpables.
“Me fue muy bien en el reventón, pero de la espalda, en vez de (alcohol) fue de demerol”, expresa la estrella, antes de soltar una carcajada por la ironía de su respuesta.
La intérprete comenta que ya es lo suficientemente adulta como para entender qué está bien y qué está mal, aunque a veces tenga, con ese atractivo físico, problemas de autoestima.
“Nadie me regaña. Soy una adulta,
tengo una hija. La vida te presenta casos para que madures y saltes una barrera,
no te estanques y sigas adelante. – Dijo
“Así como me han visto de prendida, también me he sentido muy mal, es el ying y el yang, el lado oscuro y claro que tenemos. No siempre estaremos bien, porque el día que te sientas de la chingada, decimos, ¡ah!, pues hay otras cosas por las que seguir adelante”.
La rockera, quien ya suena en la radio con el sencillo “Mentiras Piadosas” admite que ya aprendió de sus errores y que la belleza física no debe ser más importante que la interna. “Siempre uno quiere estar guapo, bonito, bello, flaco, hermoso, pero también la belleza está por dentro. Gracias a Dios siempre he tenido buen cuerpo, he tenido amor por el baile, el jazz, el ballet, el ejercicio. eso me salvo la vida, mi cuerpo rechazó a otro ser extraño.
La cantante está a 80 o 90 noventa por ciento de su recuperación, aunque aún no puede bailar ni moverse del todo, pero que el ánimo es lo que cuenta y que su madre, Silvia Pinal; su padre, Enrique Guzmán; y su hija, Frida Sofía, son las personas que la ubican en la realidad de su vida, además de su tía Jenny, a quien le profesa un cariño indescriptible.
