(Agencia Reforma)
A pesar de una falla en la energía eléctrica, Los Tigres del Norte demostraron ayer que también en las alturas, son “Los Jefes de Jefes”.
La banda mexicana tenía contemplado ofrecer un recital con 16 canciones en el vuelo Volaris-Bandamax, pero en la quinta, la energía almacenada en la batería que llevó su equipo se terminó por lo que tuvieron que improvisar un set acústico que incluyó varios temas que no tenían en el programa.
En el trayecto del vuelo 918 de Toluca a Los Ángeles, los hermanos Hernández, Jorge, Hernán, Eduardo, Luis y Óscar, complacieron a 153 pasajeros, entre los que iban 40 fans ganadores, más 40 invitados, staff del grupo y personal de la aerolínea, que disfrutaron de una hora con 15 minutos de música en vivo.
“Nosotros nunca nos dejamos caer, son cosas que suceden, pero de todos modos cantamos. Hubiéramos querido que fuera el show como lo presentamos, con las luces, el sonido, pero bueno, los detalles técnicos así son. Lo que no queremos es que alguien se quede con un mal sabor de boca, digamos que hasta bueno fue porque le echamos el doble de ganas”, dijo Jorge, en entrevista, luego del aterrizaje del vuelo A-320, cuya capacidad es para 174 pasajeros.
El avión despegó del Aeropuerto Internacional de Toluca a las 10:40 horas. A los 30 minutos de estar en el aire, los técnicos iniciaron el montaje de los instrumentos y “Los Tigers”, como les dicen en EU, se cambiaron y hasta tiempo se dieron para que los maquillaran, ya que iban a ser grabados para televisión.
Cantaron “El Mojado Acaudalado”, “La Mesa del Rincón”, “Ayúdame a Creer” y “Ni Parientes Somos” sin ningún contratiempo, con los instrumentos y las bocinas a su máximo nivel.
Pero al llegar a “Contrabando y Traición”, la energía eléctrica se interrumpió. Ellos siguieron cantando a todo pulmón y la gente abrió las cortinillas para verlos mejor.
“Como sea, pero sale, lo que importa es que ustedes se diviertan y la pasen bien”, dijo el líder, Jorge.
Así continuaron con “Golpes en el Corazón”, “La Puerta Negra” y “Jefe de Jefes”. Optaron por recorrer el pasillo y la gente les aplaudió su entrega y cantó con ellos. Luego volvieron al frente y, ante el informe de que definitivamente no podrían tener energía eléctrica para seguir, un asistente de vuelo les dio la mejor solución: cantar por el interfón.
