De mediana a suprema: la diferencia entre seguir la moda o inspirar a la moda.

Por Dalia Maxum

Seattle Escribe

Me encanta inspirarme en María Felix para el título de mis textos. Esta mujer irreverente, fuerte y bellísima. Su irónica manera de referirse a las cosas habla de la confianza en ella misma y de su gran inteligencia. Creo que es un gran ícono de la moda.

Hay una falsa dicotomía entre la moda como algo superficial y lo contrario a la moda como algo profundo. La moda es un termómetro del sentir de una sociedad expresada de manera creativa en el vestir, en la música, en la escritura, en el estilo de vida: en el arte. Lo que hoy parece vano puede representar la piedra angular del cambio de nuestra sociedad. Pero aún más importante, lo que desafía al status quo es lo que crea lo nuevo y nos permite renacer.

Coco Chanel se inspiró en la monjas del orfanato donde se crío para crear the little black dress (el clásico vestido negro). En su tiempo el negro era sólo para los sirvientes o para los velorios y por supuesto el corto era impensable! Una prenda que hasta el día de hoy es referente de elegancia y buen gusto y que te puede sacar de apuros en cualquier momento. Coco Chanel fue la creadora de los trajes sastres para mujeres y usó telas que en ese tiempo sólo se usaban para confeccionar trajes para hombres. Ella creía que la mujer podía hacer lo que quisiera y se sentía empoderada y libre; ella eliminó el corset. Por eso digo que la moda no es para nada superficial. Eso ha sido un invento del siglo XX para lograr que la gente compre lo que sea “para estar a la moda”. La meta debería ser imponer una moda, desafiar las estructuras y atreverse a ser lo que uno es. Quien sabe, tal vez crees tendencia. La moda es como la felicidad, no es el fin último pero es lo que te pasa mientras llegas a la meta. Cuando fui a Guatemala, camino a Lago de Atitlán, me subí al autobús y ví esa fiesta de colores: las blusas de las mujeres, un bello espectáculo, como una sinfonía. El otro día fui a Nordstrom y vi una estructura de latón cmuy parecida a la artesanía de Oaxaca. Me recordó mucho también a estas mujeres guatemaltecas, sólo que decía: balenciaga. La casa de moda francesa.

Si no creas tendencia yo creo que al menos hay que vivir con estilo. Eso nada tiene que ver con el dinero. El estilo tiene que ver con los hábitos y la educación.

El estilo es algo que se vive todos los días de tu vida. Por eso si usted ha escuchado eso de que la información es poder, le tengo noticias: es completamente cierto. Me parece que las clases, el concepto de clases, de ricos y pobres, es un concepto arcaico, rancio, en decadencia.

Lo importante es quien tiene la información y quien no.

Por eso escribo este texto, de aquí en adelante, cuando usted me lea, podrá aprender algo distinto e incrementar su información. Usted decide que hacer con ella.

Pensé en cambiar mi forma de escribir y seguir la moda que dice que la gente no tiene un vocabulario amplio y que lo mejor es seguir simplificando el lenguaje. Me niego. La gente es inteligente. Si no entiende algo, busque, consiga la información.

Ahora todos lo decimos, pero desde Leonardo da Vinci sabemos que “la simplicidad es lo más sofisticado”. Por eso el vestido negro sigue siendo relevante. Con esto le digo que lo mejor de nuestro estilo es nuestra inteligencia, con ella consigues información y con la información es fácil vestirnos de una sonrisa. Y, a veces, no necesitas nada más. Porque recuerda: “fashion says me too, style says only me” (la moda dice también yo pero el estilo dice sólo yo). En mis textos le puedo ayudar a ser suprema, pero ¿le digo un secreto? Si usted es quien realmente es, usted ya es suprema. Porque, para terminar con María: “una mujer original no es aquella que no imita a nadie, sino aquella a la que nadie puede imitar”.