Eugenio Guzmán
Agencia Reforma
No es novedad que tras el fallecimiento de un famoso sus deudos entren en conflicto al repartirse la herencia millonaria y algunas veces los pleitos se dan aún con la existencia de un testamento.
El caso del inolvidable Robin Williams llama la atención porque sus tres hijos y su viuda se están peleando, pero no por sus propiedades millonarias, sino por las colecciones de “chucherías” que el actor acumuló durante 63 años de vida, antes de suicidarse el 11 de agosto pasado.
De acuerdo a documentos filtrados esta semana por The New York Times, ambas partes no se ponen de acuerdo en quién o quiénes se van a quedar con los pósters, fósiles, juguetes, cráneos, estatuillas de animé japonés y ¡hasta el esmoquin que usó Williams el día de su boda!
UNA FORTUNA DE ‘BARATIJAS’
El actor ganador del Óscar por Mente Indomable (1997) dejó una fortuna estimada en 50 millones de dólares. Parte de este dinero está repartido en dos propiedades: un rancho en Napa Valley con un valor de 29.9 millones y una casa en Tiburón, California, de 7 millones de dólares.
Williams dejó claro en su testamento que la casa en Tiburón era su “domicilio conyugal” y que por ello quedaría en manos de su tercera esposa, la diseñadora gráfica Susan Schneider Williams.
El problema es que, según ella, todo lo hay bajo ese techo también le pertenece, pero los tres hijos del actor no están de acuerdo y presuntamente mandaron gente a la casa para llevarse artículos que su padre había coleccionado por años. Además de novelas gráficas, cajas talladas, armas antiguas, prendedores, libros y máscaras teatrales, entre sus curiosidades hay un Picasso que el actor habría recibido tras su participación en Aladino (1992), en la cual prestó voz al Genio.
EMPROBLEMADOS
Robin Williams tuvo tres hijos: Zak, Zelda y Cody, de 31, 25 y 23 años, respectivamente. El primero de ellos es fruto de su primer matrimonio con Valerie Belardi, mientras que Zelda y Cody nacieron en sus segundas nupcias junto a Marsha Garces.
El divorcio con sus primeras dos mujeres le costó 30 millones de dólares entre las dos, por eso cuando se casó con Susan Schneider firmó un acuerdo prenupcial el 28 de septiembre del 2011.
La casa en Tiburón, California, que ambos compartieron durante los tres años que duraron casados (antes de que Williams se colgara víctima de una depresión crónica) le pertenece a Susan, pero queda en el aire saber si todo lo que ahí se encuentra también es de ella.
Susan alega que los hijos de Williams retiraron ciertas pertenencias del actor que estaban en su casa, mientras que ellos dicen que no fueron ellos, sino unos peritos que recogieron objetos para hacer el inventario del fideicomiso que les pertenece.
De acuerdo con The Hollywood Reporter, el documento que los hijos presentaron el mes pasado ante el Tribunal de San Francisco indica que ellos son los beneficiarios de la ropa, joyería y fotos personales tomadas previo a su matrimonio con Susan, así como de memorabilia y premios obtenidos por su padre sin importar en cuál de las casas estén guardados.
El 30 de marzo está programada una audiencia en el Tribunal en donde se espera que ambas partes se pongan de acuerdo y definan quién se va a quedar con el esmoquin del actor, sus colección de cráneos… y otras de sus tantas “chucherías”.
