Enrique Navarro
Agencia Reforma
Con la misma mano que se lastimó hace unos meses al intentar agarrar un dron, Enrique Iglesias saludó y chocó las palmas con los fans de las primeras filas de The Colosseum, en el Caesars Palace de Las Vegas.
Usando una venda que lo protegía, el cantante se dio el lujo de aplaudir con energía desde que inició el show, y llamó la atención por que en todo el concierto hizo playback.
Su intención era divertirse sobre el escenario, por lo que abandonaba el atril o no se llevaba el micrófono a la boca cuando interpretaba sus temas, la mayoría en inglés.
Eso sí, iba con sus fans y las abrazaba, se dejaba besar y apapachar, y hasta se tomaba selfies mientras su voz se escuchaba en el sonido local.
El espectáculo lo atestiguaron 4 mil personas que llenaron el recinto (según personal de seguridad), a quienes pareció no importarles que Enrique no cantara “I Am a Freak”, rola con la que arrancó.
El intérprete usó sonidos electrónicos y sintetizadores para arreglar su voz, pero la gente se quedó con las fotos y los saludos de mano.
De pronto cambió el baile por un set acústico en el que demostró su cercanía con su público y recordó a Julio, su padre.
“Mi papá fue muy exitoso en lo que él hizo. Mi papá es una gran papá y mi mamá es una gran mamá”, dijo.
Luego brindó “por la vida” con Elizabeth y Jason, una madre e hijo que se encontraban en el público.
“Noche de lunes en Las Vegas, me voy a emborrachar”, dijo antes de subir a sus invitados para darles un trago y proponerles que cantaran “Stand By Me” como si fuera karaoke.
“Escape” representó el fin de la parte acústica y la fiesta siguió con “El Perdón”, antes de que el intérprete pasara a un estrado en medio del recinto para cantar “Héroe”.
Chicas de entre 21 y 35 años le gritaban “papacito” y “te amo” cuando, después de una hora y 40 minutos, y tras llevar tras bambalinas a dos fans que lograron escabullirse al entarimado, Enrique Iglesias recordó las fiestas patrias con un “Viva México”.
