Hasta que el dinero nos separe

Alejandra anda de malas… y no es para menos, debe una fortuna, no le quiere decir a su padre que empeño la casa y encima de todo llega Rafael con su carota a pedirle trabajo. Por supuesto ella lo manda por un tubo pero a su prometido no le suena tan mal la idea y la convence para que le de una oportunidad, contra todo pronostico ella acepta, pero para poder contratarlo se tiene que inventar un súper currículo. Mientras tanto Rafael por poco se pone la soga al cuello, el pensaba que su única salida era casarse con la novia de toda la vida, venderle su alma al suegro y cunados., pero la vida es bella y 5 minutos antes de meter la pata y pedir la mano de su novia, recibe una llamada que le cambiara la vida.