JENNY BARCHFIELD
CANNES, Francia (AP) —
Tras años de haber interpretado en Hollywood papeles del “latin lover”, el actor español Antonio Banderas vuelve a sus raíces y — al director que lanzó su carrera — con “La piel que habito,” de su compatriota Pedro Almodóvar.
Banderas era uno de los actores fetiches del cineasta madrileño en los años 80, pero hace 22 años que las dos luminarias del cine español no habían colaborado.
En la nueva obra maestra almodovariana, que se estrenó el jueves en el Festival de Cine de Cannes, Banderas se despoja de su encanto latino para interpretar a Roberto, un psicótico cirujano plástico que elabora una trama maquiavélica para vengarse del que piensa es el violador de su hija.
“Casi podría establecer un paralelismo con volver a mi país, a mis raíces, con toda su miseria, con toda su grandeza, con todas sus contradicciones, con todo lo que eso conlleva, pero sentirme en casa,” dijo Banderas en una conferencia de prensa tras la primera proyección de la película, una de 20 que compiten por el gran premio. “Esa es el volver a Almodovar, es volver a mi casa.”
Y vaya vuelta a casa.
Con Robert, Banderas entrega una de sus mejores interpretaciones desde hace años. Frío, metódico y calculador, el Robert de Banderas tiene un rostro imperturbable y uno gestos comedidos, restringidos.
“Uno va descubriendo que es un personaje con cierto tormento, con una historia que va apareciendo a medida de que vamos avanzando durante la narración, pero sin grandes gestos, grandes cosas frente a la cámara,” dijo Banderas.
Ese estilo casi minimalista contrasta no solo con los recientes personajes de su carrera hollywoodense, sino también con los papeles exuberantes de años de colaboración con Almodóvar. En 1986, el entonces joven interprete dio vida al personaje de un torero aprendiz en “Matado,” y luego hizo un papel de mujeriego en “Mujeres al borde de un ataque de nervios,” de 1988.
Con un elenco impresionante que también incluye a Marisa Paredes, otra musa almodovariana de antaño, “La piel que habito” es un clásico inmediato.
Los temas recurrentes de su obra — la obsesión, los secretos familiares y el juego de géneros — tanto los sexuales como los de estilo cinematográfico — están maravillosamente integrados en una trama que zigzaguea como una montaña rusa.
La película, una adaptación libre de una novela del francés Thierry Jonquet, es un thriller casi sin sangre, que logra mantener la audiencia en suspense a pesar de ser muy poco chocante gráficamente.
El gran premio des Festival de Cine de Cannes, la Palma de Oro, será otorgado este domingo, en una gala suntuosa.
